Bonus Track
ANAHI LAZARONI
anahil@infovia.com.ar
Es una verdadera primicia publicar los versos
de esta extraordinaria poetisa argentina,
residente en la tierra del fuego..
UNO
Boceto
Cantos sólo cantos
escritos en una noche de vigilia.
La juventud huye, huye
a vuelo rasante,
en ese caballo con cara de Dios
van sus aromas.
Perfil
Ágil y lustroso
salta
(en la mitad de una mañana radiante)
el pez azul
de la melancolía.
Paralela
Papel caído sobre una alfombra,
árbol muerto
en
el bosque.
Casi un haiku
Traerá nieve
esta lluvia de invierno
¡oh! suelo mojado.
Revelación en blanco y negro
El ángel ahora canta.
¿Escuchas?
Canta alto y sin pausas
con la voz del verdugo.
Advertencia
Se deslizan
con paso almohadillado
dos pumas
al acecho.
Dos
En el fin del mundo
Hoy nadie se detiene
a mirar la lluvia.
Escribir cartas
es huir de la ciudad.
Dos miradas
Para algunos el cuerpo
es diversión,
para otros cárcel al borde del infierno.
Paisaje enamorado
o gran calamidad.
Siempre el cuerpo nos transporta
Al filo y contrafilo
de una muerte aledaña
y pendenciera.
Leyendo diarios
Un cocodrilo del siglo diecinueve
bosteza.
¿El río?
Cualquier río fangoso
de África lejana.
Animal de sanas y sabias costumbres
si vinieras
y devoraras este caos perfecto
no harías otra cosa
que embellecer
el mundo.
Trabajo de campo
Ramas desnudas
habitando la intemperie.
Barcos sin mar
sobre el fondo de una botella.
El invierno hace estragos
en las vidas opacas.
Nada pasará.
Un gato gris
se asusta del viento.
Tres
Suma
Guerrera a ras de la estepa.
Chiflada pérfida.
Infatigable / indómita.
Oscura como barro.
Declive y transparencia.
Lluvia y solazo.
Silencio / relámpago.
Lucha y sosiego.
Magia / derrota.
Pluma o espada.
Árbol, hoja, mantel.
Rito / música de tango.
Lágrima y vaivén.
Palabra + palabra.
Palabra sátrapa.
Opinión
Faro / luz
Ola / himno a la noche.
Batallar el día.
Esgrimir / ocultar soledades.
Desilusión perpetua / claroscuros.
Resistir y resistir
el trazo de la vida.
Y por sobre todo
nunca / jamás decir
de esta agua / no beberé.
Cuatro
Poeta
Sólo piensa cómo hacer
para robarle
la voz al trueno.
Habla de la lluvia
por simple descuido.
¿Para qué publicar?
El poeta envía su material
con el sigilo de un conspirador.
Quien lo recibe
también sabe:
la poesía
rueda por el suelo,
cruje como las hojas secas.
Algunas cosas necesarias
para la escritura de un poema
La precisión de un relojero.
El vuelo del águila.
La delicadeza de un insecto.
La zozobra del loco.
Pluma o lápiz.
Sequía poética
Las palabras no se adhieren al papel,
vuelan dispersas, se distraen el aire.
Andan como locas de atar,
como mujerzuelas,
en la época de los conventos.
Padecen demencia.
Reniegan.
Hasta que un buen día
Se paran en seco.
Vicisitud
Envíanos la lluvia, envíanos la lluvia
Zeus amado, sobre nuestros campos
de cultivos y llanuras.
Súplica Ateniense
Si se pudieran mojar las palabras,
¿Acaso crecerían?
No habría desierto en los papeles.
Una leve lluvia cayendo desde lo alto
y los textos se clasificarían
en, al menos, dos tipos :
poemas de invernadero
y poemas salvajes.
Una leve lluvia en los papeles.
Fracaso o victoria
Pulirlo
hasta que quede limpio.
Dejarlo macerar
a la vieja usanza.
Implorar por él
a los antiguos dioses.
Porque el poema
(moderno o no)
se nos resiste
hasta quedar exhausto.
Café literario
Siempre al borde de la trampa y sin escuchar los presagios
que nos trae el mar
amparas a cualquier loco que mal escribe su canción.
Lo amparas con el arte de ciertos villanos de comedia.
Lo amparas y lo dejas a su divina suerte.
Lo amparas y le permites leer sus palabras
ante un público de gentes fracasadas.
Pero en la penumbra esas palabras son tan ciegas
como todo lo que no florece a su debido tiempo.
Y ya se sabe,
Porque lo dice el fuego y también lo dice el aire,
no habrá comunión posible
para quien no busque el poema,
con la misma desesperación
de un animal que escapa.
Cinco
En la casa del Tigre
Cuentan grandes penas, amoríos trágicos
e historias de madres posesivas hilando la tarde.
Despliegan el dolor como si fuera un mantel
y beben alegres las copas del olvido.
Una embarcación en ruinas
navega el río de la noche,
dicen que en ella viajan
el rey mendigo y su guardia de sonámbulos.
A mediados del siglo
en una ciudad mal llamada Buenos Aires,
repiten, un niño levantaba apuestas de caballos
a espaldas de sus inmaculados padres
y más lejos otro niño loco
se inventaba solitario la llanura.
Murmuran trozos de vida
ya cubiertos por el polvo
o casi.
Por esas calles de Dios
La frágil memoria de un borracho nocturno
abraza el aire.
Para él olvidar y morir
se convierten en una sola palabra.
Nunca repite el abecedario de corrido.
Jamás ve su propia sombra.
Muy apartado de la vida
tantea y tantea
el último rayo
del
alba.
Poema sin camellos
Y nos decimos que cantamos
para alejar la oscuridad.
Emily Dickinson
No veré más a la lluvia dorada
pintar el mar,
ni a los pájaros del alma
beberse a cántaros el viento.
Un fulgor distinto iluminará el paisaje
y la travesía será más tenue.
En la ciudad también está el desierto.
LA AUTORA:
Anahí Lazzaroni nació el 30 de agosto de 1957 en La Plata, provincia de Buenos Aires. Desde el año 1966 reside en Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, Argentina.
Publicó: Viernes de Acrílico (1977), Liberen a la libélula (1980), Dibujos (Ediciones Revista Aldea, 1988), En esta ciudad se escribirá una novela (prosa, Ediciones Revista Aldea, 1989), El poema se va sin saludarnos (Ediciones Último Reino, 1994), Bonus Track (Ediciones Último Reino, 1999).
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© Anahi Lazaroni
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV – Número 16
Enero-Febrero-Marzo de 2004
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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