"PIEDRA DE SOL"
O EL TIEMPO CIRCULAR

Gabriel Alberto Ferrer Ruiz (1)
sinuario@yahoo.com
Universidad del Atlántico


Cada vez que hacemos la lectura de un poema, y más si es un poema extenso como “Piedra de sol”, sabemos de las dificultades que encontraremos; sin embargo nos lanzamos a la persecución de una sugerencia, de un detalle, a la revelación de algo desconocido, entramos al territorio complejo de la palabra.

Asistimos a la honrosa confrontación de una poesía fundacional, que en esencia habla de nosotros mismos, de un  pasado inaprensible e insospechado que nos refresca la memoria y nos hace enfrentar una historia oculta, nuestra historia que nos impele a asumir una actitud contemporánea.

“Piedra de sol” pertenece, según Alicia Correa Pérez (1998), a la segunda etapa literaria de Octavio Paz, al final de la década de los cincuenta; en este momento “su expresión se tiñe de un humanismo fortalecido que le permite conciliar los contrarios e interpretar el universo a través del amor y de la muerte” (Correa Pérez,1998,49).

En este trabajo realizaremos un análisis interpretativo del poema “Piedra de sol”, del libro La estación violenta de Octavio Paz, publicado en 1957. Partiremos de las isotopías, símbolos e imágenes más recurrentes. El análisis se ubicará en el plano de la significación poética, con breves alusiones al lenguaje.

Conforme exploramos el universo del poema, podemos ver que, como afirma Paz (1990), lo que determina al poema largo no es precisamente su extensión sino otras características, como la variedad que alcanza su plenitud sin romper la unidad y la combinación entre la sorpresa y la recurrencia. En efecto, “Piedra de sol” revela estas características pues a medida que avanzamos en su lectura, asistimos a temáticas que se desarrollan, se cierran y se abren a otras; es una especie de pasillo extenso con muchas puertas y en cuyos recodos habitan múltiples sentidos que se autopresienten, se presagian y emergen en los recodos o estaciones siguientes. Iniciemos el recorrido por este camino de “Piedra de sol”.

Con base en las isotopías, considero que el poema se divide en 5 partes: 1) mundo – naturaleza. 2) cuerpo de mujer – mundo / naturaleza y encuentro del hombre con la mujer. 3) El desencuentro, la soledad y el recuerdo (el avance del tiempo). 4) Continuidad del tiempo y los estragos del tiempo. 5) La decrepitud, el olvido y la muerte (cuerpo – mundo / naturaleza decadente).
Paz toma el símbolo de la Piedra de sol o el Calendario azteca para desarrollar las isotopías de este poema extenso. Este calendario revela la visión del mundo azteca  que conjugaba las revoluciones de los astros y los ritmos de la naturaleza en una suerte de danza del universo. El universo es tiempo, el tiempo es movimiento y el movimiento es cambio. Se trata de una visión cosmológica en la que la noción de tiempo desempeñaba una función cardinal (2). Considero que la isotopía central del poema de Paz es el tiempo y alrededor de ésta giran las otras: el espacio mundo – naturaleza, el espacio cuerpo – mundo, el erotismo, el espacio – memoria (los recuerdos), la decadencia del hombre en la vejez (la acción devastadora del tiempo).

1. MUNDO-NATURALEZA

El poema inicia con la imagen fuerte de la vida a través del símbolo del árbol, en el sauce, y en el chopo de agua o en el álamo, árbol que crece en poco tiempo; y el símbolo del agua. Vemos cómo estos dos símbolos se funden en el poema en el binomio árbol – agua. El sauce crece a las orillas de los ríos y el álamo es propio de lugares húmedos; estos símbolos reiteran y doblan las imágenes de la vida. En el símbolo del río se sintetiza la imagen del tiempo que en el poema es circular y recurrente pues va y viene y llega al mismo punto.

Un caminar de río que se curva, avanza, retrocede,
da un rodeo y llega siempre.

En esta parte, el tiempo es un contenido implícito en el espacio, subyace a éste; pero es un tiempo en embrión que aún no es tiempo, pero que aspira a serlo porque es profecía y es presagio. En este espacio, toda acción o evento es incipiente, está en pleno nacimiento como el descubrimiento de las alas cuando se abren en la mitad del cielo. Es interesante ver aquí que el tiempo y la acción del hombre, tanto afortunada como trágica, están en el umbral de volverse realidad:

                                un caminar entre las espesuras
                                 de los días futuros y el aciago
                                 fulgor de la desdicha como una ave
                                 petrificando el bosque con su canto
                                 y las felicidades inminentes

El poeta establece un juego de oposiciones que mantendrá durante todo el tiempo en isotopías como vida – muerte, encuentro – desencuentro / soledad, juventud – vejez; opuestos que finalmente forman un círculo dentro del cual se complementan como la oposición mundo/naturaleza – cuerpo (mujer – hombre).Veamos las oposiciones en este aparte:

Dinámico-estático: “un árbol bien plantado mas danzante,”
Ir-venir: “un caminar de río que se curva / avanza, retrocede,...”
Veamos ahora las imágenes: Árbol – vida, Agua – vida, Río – tiempo, Arquea circularidad, Curva – circularidad, Rodeo – circularidad, Avance – dinámico, Retrocede – dinámico, Siempre – eterno.

Esta exaltación de la vida en el espacio del mundo y la naturaleza con un tiempo cíclico e incipiente, al final de este aparte, se corporiza, se convierte en una presencia, en un cuerpo que detenta los mismos bríos vitales, con fuerza y energía:

                         una presencia como un canto súbito,
                         como el viento cantando en el incendio,
                        una mirada que sostiene en vilo
                         al mundo con sus mares y sus montes,... (el subrayado es mío)

Aquí los símbolos de la vida son evidentes, el agua (mares), la luz. En estos versos el espacio y el tiempo toman forma en un cuerpo, notemos que el tiempo y el espacio simbolizan la vida en la luz y van tomando forma paso a paso:

                         cuerpo de luz, filtrada por un ágata,
                          piernas de luz, vientre de luz, bahías,
                         roca solar, cuerpo color de nube,...

La metamorfosis espacio – cuerpo es muy  clara y la fusión final es evidente: el espacio es cuerpo y el tiempo es cuerpo. Si nos detenemos un poco, veremos que roca solar es la piedra del sol que simboliza el tiempo y esta roca es cuerpo color de nube , el cuerpo es color del día y la hora tiene cuerpo. La fusión se realiza en el siguiente verso: el mundo ya es visible por tu cuerpo, / es transparente por tu transparencia,.. Aquí finaliza la primera parte del poema, según las isotopías planteadas y se inicia la segunda en la que el poeta emprende un viaje por el cuerpo de la mujer que es espacio- mundo, naturaleza y tiempo: voy por tu cuerpo como por el mundo.

2. CUERPO DE MUJER-MUNDO NATURALEZA

El poema se abre al erotismo en el que el poeta accede a otros mundos, nace nuevamente y asiste a la exaltación plena de la vida:

                                    un reflejo me borra, nazco en otro,
                                     oh bosque de pilares encantados,
                                     bajo los arcos de la luz penetro,
                                     los corredores de un otoño diáfano.

El espacio toma una nueva dimensión: la de la ciudad y alterna con el espacio de la naturaleza:

tu vientre una plaza soleada
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del medio día absorto.

Si el símbolo de la vida en la primera parte del poema es el agua, el árbol y el río; aquí en la segunda parte es la sangre. Se experimenta entonces una simbiosis entre el hombre y la mujer, y la mujer y la naturaleza: el poeta deambula en el cuerpo y en el pensamiento de la mujer; los ojos son una puerta de acceso a imágenes que el poeta percibe:

voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueños en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas.

A partir de estos versos se inicia la simbiosis mujer- naturaleza que se transforma en mujer- vida; es interesante notar las correspondencias de estos versos con los primeros versos del poema: “tu falda de cristal, tu falda de agua”, “un sauce de cristal, un chopo de agua”. La mujer se transforma en agua, en la vida misma, es el día ATL – agua, el día QUIAHUITL – lluvia (3), es parte de la rueda del tiempo, de la rueda de los días, de la piedra de sol:

Tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
                                     sobre mis huesos llueves...

Se percibe que la mujer es la naturaleza, es el agua, es el árbol, imágenes éstas, de los primeros versos: la mujer es el sauce de cristal, el chopo de agua: en mi pecho hunde raíces de agua un árbol líquido. Notemos que la mujer también es el río : “un caminar de río que se curva, voy por tu talle como por un río”. Observemos más correspondencias entre las primeras estrofas del poema y estos versos que analizamos: “voy por tus ojos como por el agua”, “toda la noche llueves”, “agua que con los párpados cerrados / mana toda la noche profecías”; la correspondencia mujer – agua es evidente: el agua que mana toda la noche y la mujer que llueve toda la noche. El poema continua con la afirmación de la mujer en tanto mundo – naturaleza y de la continuidad del viaje del hombre sobre dicho espacio hasta precipitarse a lo más alto del erotismo en el que el poeta se aniquila:

                              Y a la salida de tu blanca frente
                               mi sombra despeñada se destroza,
                               recojo mis fragmentos uno a uno
                               y prosigo sin cuerpo, busco a tientas

Este final abre la tercera parte del poema, según la división que hemos propuesto con base en las isotopías: el desencuentro, la soledad y el extravío del poeta en los corredores sin fin de la memoria.


3. EL DESENCUENTRO,
LA SOLEDAD Y EL RECUERDO (EL AVANCE DEL TIEMPO)

A partir de este momento, se inicia una reflexión sobre el tiempo y la estructura de los versos se convierte en un fluir de imágenes que se suceden unas a otras, como en una galería; de este modo, el poeta inicia una búsqueda de la mujer en el recuerdo:

                       rostro desvanecido al recordarlo,
                             mano que se deshace si la toco,
                             cabelleras de arañas en tumulto
                             sobre sonrisas de hace muchos años

En estos versos se repiten las imágenes del erotismo, de la parte anterior, pero en el espacio de la soledad:

                             
                              Invisible camino sobre espejos
                      que repiten mi imagen destrozada,
                      piso días, instantes caminados

Aquí la búsqueda del recuerdo se transforma en la búsqueda del tiempo, pero de un tiempo preciso, de un instante, de un recuerdo que el poeta halla nuevamente en la imagen de la mujer – naturaleza: tigre color de luz, pardo venado/por los alrededores de la noche. La mujer en el recuerdo es tiempo, es el día Océlotl – tigre y el día Mázatl – venado (4). considero que estos versos y los subsiguientes encarnan la simbología de la piedra del sol: la mujer misma es la piedra. El poema, en este caso, representa los anillos de la piedra del sol: el anillo del resplandor solar: eres todos los pájaros y un astro. El anillo del sacrificio (5): te pareces al filo de la espada /y a la copa de sangre del verdugo. El anillo del sacrificio de los dioses : ...escritura de fuego sobre el jade. El anillo de las llamas y anillo de las serpientes de fuego: grieta en la roca, reina de serpientes.
Con estas imágenes se cierra el círculo de la piedra del sol. Asumo que esta metáfora se sintetiza en los siguientes versos:

Tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,...

La mujer es la piedra del sol que sintetiza múltiples rostros individuales, pero que convergen en una totalidad; la piedra que acoge tiempos individuales y la totalidad del tiempo. El poema continua con una avalancha de imágenes que evocan los “corredores sin fin de la memoria” en la que se confunden rostros, espacios y tiempos; tiempo y espacio que adquieren explícitamente su carácter circular:

años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro.

En estos versos se da una síntesis de los rostros, los nombres, los siglos, síntesis que posee la piedra del sol:

Todos los nombre son un solo nombre
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante

Esta sucesión de imágenes se cierran con el fin de la búsqueda del poeta por el instante, búsqueda que se inició desde los versos anteriores:

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante.
...
no hay nada frente a mí, solo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado

Esta búsqueda y encuentro del instante se traduce en el deseo del poeta de escapar de su condición temporal, de vencer el tiempo que amenaza con aniquilarlo. Cuando el poeta crea ese instante único e irrepetible, da origen, al decir de Paz, a la historia: “y lo que hace instante al instante, tiempo al tiempo es el hombre que se funde con ellos para hacerlos únicos y absolutos...En cada instante quiere realizarse como totalidad y cada una de sus horas es monumento de una eternidad momentánea” (Paz, 1972: 190 – 191). Estos planteamientos de Paz explican las imágenes de la síntesis de totalidades en los versos: todos los siglos son un solo instante. Y también explican la fusión que hace el poeta de sí mismo con el tiempo a través de los recuerdos.

4. CONTINUIDAD DEL TIEMPO Y SUS ESTRAGOS

En los versos que siguen, se inicia la cuarta parte del poema según las isotopías establecidas: Continuidad del tiempo y los estragos del tiempo. El poema se centra en la temporalidad, aquélla que estaba implícita en el espacio, en los primeros versos, aquí toma fuerza, se instala como isotopía dominante. Esta temporalidad se escinde en dos: la temporalidad atrapada en el instante, rescatada del fluir eterno del tiempo, en el que el hombre logra encontrar sentido, logra situarse en la historia; y la temporalidad externa, la que fluye afuera:

                            mientras afuera el tiempo se desboca
                              y golpea las puertas de mi alma
                             el mundo con su horario carnicero

Pese a que el hombre vence al tiempo al rescatar el instante(y en este sentido se funde con el tiempo porque acoge el instante dentro de sí), éste lo aniquila lentamente, el tiempo cumple su obra y destruye poco a poco el cuerpo y crea la antesala a la muerte:
                 
                                       y mi sangre camina más despacio
                                       y mis dientes se aflojan y mis ojos
                                       se nublan y los días y los años
                                       sus horrores vacíos acumulan

El hombre cae dentro de la rueda del tiempo retomando el símbolo del título del poema, cae dentro de los anillos de los días y de los años de la piedra del sol que conduce al sacrificio del cuerpo, a la muerte:
                              
                                       mientras el tiempo cierra su abanico
                                        y no hay nada detrás de sus imágenes
                                el instante se abisma y sobrenada
                                        rodeado de muerte, amenazado
                                        por la noche y su lúgubre bostezo,
                                amenazado por la algarabía
                                        de la muerte vivaz y enmascarada

Además del tiempo externo amenazante y el tiempo- instante interno, el poeta hace énfasis en el tiempo del recuerdo, el cual se desarrolló como isotopía implícita al final de la segunda parte (el erotismo) y el inicio de la segunda(la memoria). Aquí vale anotar que el poema completa la línea temporal:

futuro                         presente                     pasado
primera                       instante                     memoria
parte del poema                                            recuerdo
presagio
profecía

            temporalidad  eterna que fluye.

Hay tres puntos del tiempo: futuro, presente y pasado, los tres incluidos en una temporalidad casi amorfa que fluye constantemente. Notemos que en los versos que citamos a continuación el poeta funde estos tres puntos:


“Oh       vida             por       vivir          y    ya   vivida  (265)
presente          futuro                         pasado


lo que pasó no fue                    pero está siendo
pasado               presente

Estos tres puntos son efímero: y silenciosamente desemboca/en otro instante que se desvanece. A partir de aquí, los versos que siguen se convierten en la imagen inversa de los primeros versos del poema, marcados por el símbolo de la vida; se marca así la decadencia del cuerpo, el lento aniquilamiento del hombre por la acción del tiempo:
                                     
                                            armada de navajas invisibles
                                             una roja escritura indescifrable
                                             escribes en mi piel y esas heridas
                                             como un traje de llamas me recubren

El poeta se da a la búsqueda del agua, símbolo de vida, de la mujer, árbol de agua, pero encuentra piedra, polvo, pozo, símbolos de muerte.

                                             ...busco el agua
                                              y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
                                              y tus pechos, tu vientre, tus caderas
                                              son de piedra, tu boca sabe a polvo,
                                              tu boca sabe a tiempo empoñozado,
                                              tu cuerpo sabe a pozo sin salida,

El poema continua el viaje por la memoria y en consecuencia, se repite el mecanismo de la sucesión de imágenes yuxtapuestas, en las que el tiempo y el espacio son circulares:

                                            pasadizo de espejos que repiten
                                             los ojos del sediento, pasadizo
                                             que vuelve siempre al punto de partida.

La mujer aquí es un recuerdo que conduce al hombre al delirio de imágenes vividas que a su vez lo llevan a vaciarse de esos mismos recuerdos, a reconocer que poco a poco camina hacia la ausencia de ser: la nada, nadie; hacia la pérdida total de identidad  (nadie) y de mundo (nada):
Y tu me llevas ciego de la mano
por esa galerías obstinadas.

5. EL OLVIDO Y LA MUERTE

En los versos: no hay nada en mí sino una larga herida...no hay nadie, no eres nadie, el hombre inicia un recorrido de la nada hacia “nadie”; notemos que aún si no hay nada, queda el individuo, su pensamiento, su consciencia, el recuerdo ( de la mujer), el lenguaje y la posibilidad de reconocerse aún en la decrepitud:

                             presente sin ventanas, pensamiento
                             que vuelve, se repite, se refleja
                             y se pierde en su misma transparencia,
                             consciencia traspasada por un ojo
                             que se mira hasta anegarse de claridad:
                             yo vi tu atroz escama, Melusina...

Pero después de la nada, sobreviene la otra carencia de ser, del individuo: nadie. Aquí los símbolos del poema se refieren a la muerte  y actúan como antítesis de los símbolos de vida de los inicios del poema; surge así una correspondencia de versos en relación contraria: una mirada que sostiene el vilo / al mundo con sus mares y sus montes. La mirada se levanta, está viva sosteniendo al mundo, y se opone a la otra mirada: miradas enterradas en un pozo.
La isotopía espacial sugerida, arriba – abajo, revela la oposición vida – muerte. Estas correspondencias y las que se han mencionado a lo largo de este trabajo nos permiten plantear que “Piedra de sol” posee una estructura en espejo, con versos e imágenes que poseen un reflejo inverso en otros versos. De hecho, el espejo es un símbolo que actúa a lo largo del  poema mediante varias formas: el espejo mismo, los ojos, los recuerdos (imagen de lo vivido), la sombra, el cuerpo ( en el que es visible el mundo):

                            invisible camino sobre espejos
                            que repiten mi imagen destrozada
                            piso los pensamientos de mi sombra.

El tiempo en los versos de esta cuarta y quinta partes se contrae y afirma su circularidad, en la que todo lo que es no es y viceversa: el principio es fin, la madre es hija y viceversa, la joven es vieja y viceversa. Son las trampas del tiempo en las que, como dice Paz: lo que pasó no fue pero está siendo, porque a pesar de que hay puntos en el tiempo, instantes; éstos avanzan, fluyen en esa temporalidad amorfa en la que el hombre está atrapado y deja de ser, para ser otro.

Notas:

(1) Poeta y ensayista. Profesor de la Universidad del Atlántico. Ha publicado dos libros de poemas "Veredas y otros poemas" y "Sinuario", es coautor del libro Etnoliteratura Wayuu: estudios críticos y selección de textos. Realizó estudios doctorales en letras latinoamericanas en la Unam.
(2) Octavio Paz. México en la obra de Octavio Paz. Fondo de cultura económica. México,1987. Págs 48.
(3) ALT: noveno día. Quiahuilt: día diecinueve del calendario azteca.
(4) Océlotl – tigre: es el día catorce . Y Mázatl - venado es el día séptimo en el calendario azteca.
(5) Chakehicihuatl o sangre derramada de sacrificio.

BIBLIOGRAFÍA:

-Correa Pérez, Alicia 1988. “Acercamiento a la obra de Octavio Paz, en Cuadernos Americanos Nueva Época, 70, 4, 39 – 59.
-Díaz Infante Fernando 1987. La estela de los soles o calendario azteca. Panorama. México.
-Paz Octavio 1972. El arco y la lira. 3ª ed., Fondo de cultura económica.
-Paz Octavio 1987. México en la obra de Octavio Paz. Fondo de cultura económica. México.
-Paz Octavio 1990. La otra voz, Seix Barral, Barcelona.
-Paz Octavio 1990. Obra poética (1935 – 1988), Seix Barral, Barcelona.
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©   Gabriel Ferrer Ruiz

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV – Número 16
Enero-Febrero-Marzo de 2004

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN IV - NÚMERO 16