¡A PETÉN SAMBLÉ!
Hebe Zemborain
Pilar Ribas Maura
Los chicos de Villa Quietud tenían prohibido ir solos al bosque porque todo el pueblo sabía que estaba encantado pero ninguno hacía caso de la prohibición y a la hora de la siesta se escapaban para jugar y trepar a los árboles, que es lo más lindo del mundo y sus alrededores.
Carmela y sus hermanos Paco y Nora y los primos Felipe y Yeyé estaban una tarde sentados a la sombra de un montecito devorando cerezas de una cesta.
--Creo que he comido demasiado --se quejó Paco.
--Y yo.
--Yo también --agregó Nora, la más pequeña.
Carmela permanecía muda, masticaba con lentitud, expulsaba los carozos con un soplido y trataba de superar su propio récord de distancia cuando gritó, medio atorada por la sorpresa:
--¿Ven... lo que yo veo?
Los chicos siguieron la dirección de su mirada y vieron a una anciana temblequeante que se acercaba con lentitud.
Eso no era para asombrar a nadie pero hete aquí que la buena señora tenía una amplia capa negra que la envolvía por completo y un gorro multicolor y estrafalario le cubría la cabeza.
Quedaron inmóviles.
--¿Qué hacemos? --preguntó Felipe.
--Nada, esperemos --decidió Carmela.
Cuando la anciana estuvo a unos pasos notaron que se apoyaba en un cayado de madera oscura con el cual golpeó tres veces el suelo y preguntó con voz aflautada:
--¿Qué hacéis?
--Nadéis... --remedó Yeyé.
Las carcajadas de los chicos desparramaron los pajaritos de una rama.
--¡Ah!.. Sois graciosos a la vez que intrusos --gritó mientras relampagueaban los ojos que cambiaban de color.
--No, señora, somos del pueblo... --susurró con timidez Nora.
--De la mismísima Villa Quietud. Y usted quién...
--¡Callad! --interrumpió la anciana cada vez más enojada-- y no me llaméis señora pues para que sepáis y no lo olvidéis, soy la maga Abubilla, reina de las magas de esta región, ¡so tonta!
--Sotonta... Sotonta... ¡Qué nombre más divertido!, se lo pondré a mi nueva perrita --dijo Paco.
--¿¡Una maga!? --exclamó Carmela.
--¡Qué va a ser una maga, nena! --desconfió Felipe.
--Conque ¿no me creéis, verdad? Bien, preparaos porque os haré una demostración que os dejará patitiesos.
--¡Uff! Qué palabras raras usa esta maga --pensó Yeyé.
--¡Atrás y cerrad la boca! Nada debe distraerme. No os mováis y observad.
Los chicos se juntaron tomados de la mano, pensaron que la cosa se ponía linda.
Abubilla comenzó a girar... a girar... a girar cada vez con mayor velocidad.
Levantó los brazos y agitó hacia el cielo su bastón y repetía con voz de trueno palabras que no lograban entender:
--Cornucopias Estrambóticus... Ewergutzi Melokospi Zapetún...
Como si se le acabara la cuerda, se detuvo. Quedó inmóvil y gritó, con una potencia que debe haberse oído hasta en el confín del bosque:
--¡Florece cerezo, florece!







Un humo denso y negro cubrió al árbol.
Abubilla los miró de reojo y sonriendo agregó:
--Ahora veréis mi obra maestra, pequeños atrevidos.
Los chicos contemplaban absortos la nube oscura que se desvanecía con lentitud.
Cuando ésta desapareció sólo atinaron a decir: ¡Oh!
El árbol estaba en su lugar... ¡Exactamente igual!
--¡Ah, no! --aulló la maga y agregó compungida en voz baja: --Debo haberme olvidado una palabrita... 
Los chicos se miraron.
--¡No os mováis! Repetiré la fórmula.




Esta vez se acurrucó al pie del árbol y se cubrió con la capa.
--Parece un hongo --dijo Yeyé.
--¡Ssshhh!
Abubilla permaneció inmóvil unos minutos, luego se puso de pie y alzando los brazos cantó a grito pelado:
Y de inmediato volvió a su posición de hongo.
La humareda esta vez era más oscura y espesa y los chicos se alejaron unos pasos porque los hacía toser.
Cuando se disipó, los cinco gritaron al mismo tiempo: ¡Ohhhhh!
Abubilla había desaparecido y en su lugar quedó un médano verde.
No se habían repuesto de la sorpresa cuando el médano comenzó a moverse... a moverse... a moverse y como un cohete espacial... ¡Abubilla emergió de entre las hojas!
--¡Mamé surtí! --gritó triunfal, alzando los brazos.
Los chicos repitieron: ¡Ohhhhh!
La maga quedó alelada, el cerezo mostraba su ramaje desnudo por completo sin la mínima hojita, no podía creerlo y murmuró: “¡A petén samblé!...” Enseguida un sollozo escapó de su boca y se tiró al suelo llorando a mares, ríos y océanos.
Los chicos no sabían qué hacer.
--Pobre maga... --se apenó Nora.
Paco levantó el gorro multicolor cubierto de tierra que había volado a un costado y mientras lo limpiaba decía:
--No se preocupe, reina Maga, fue un error sin importancia.
La rodearon conmovidos y preguntaron:
--¿Podemos ayudarla?
--¡Ay! Nadie puede hacer nada por mí, estoy muy ancianita, ya no me obedecen los poderes mágicos y me olvido de las fórmulas --contestó entre sollozos que la ahogaban.
Se sonó con su pañuelo a rayas y continuó:
--Y lo peor de todo es que esto se sabrá y ya nadie me reconocerá como reina de las magas.
El llanto era tal que temblaba como una licuadora y agregó:
--Y esa odiosa Cleofás ocupará mi lugar... ¡Ay... qué desbrujada soy!
Y otra catarata salpicaba a los chicos que trataban de esquivarla.
--Pero nadie va a enterarse, majestad --la consoló Felipe.
--Claro, nosotros no diremos nada a nadie --afirmó Carmela.
Todos asintieron.
Abubilla se sonó tan fuerte las narices que los chicos retrocedieron.
--De verdad... ¿no dirán nada? --preguntó con un suspiro entrecortado.
--¡Lo juramos! --dijeron a coro.
--¡Oh! por los pelos del mamut, muchas gracias, muchas gracias, pequeños milagros --dijo conmovida.
La ayudaron a ponerse de pie, después acomodaron su gorro pimpante, sacudieron el polvo de la capa y con una gran reverencia Yeyé le entregó el bastón.
Abubilla los miró sonriendo, les acarició la cabeza y se alejó con su capa flotando al viento.
De acuerdo con su promesa, los chicos guardaron muy bien el secreto y cuando, a los pocos días, volvieron al bosque... ¡A petén samblé!, el cerezo estaba todo florecido.
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© Hebe Zemborain
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV – Número 15
Octubre-Noviembre-Diciembre de 2003
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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