Flores cohibidas

Gito Minore
gitomin@yahoo.com.ar

                                                                                         Publicamos dos poemas del libro Flores cohibidas,
                                                                                                                      del poeta argentino Gito Minore,
                                                                                                                     nacido en Buenos Aires, en 1976.

MAR ABIERTO

Sobre tu piel
naufragan restos mortales
de antiguos dolores.
El mérito de este pirata
recaerá en la habilidad
de reciclar los viejos trastos
para navegarte con incierta elegancia,
o bien,
en empañar las últimas balas
derribando los arcaicos vestigios
y, una vez, sin horizontes
nadar a la deriva
tu mar abierto.



DENTRO DE LA PIEL

Podría dedicarme a contar las estrellas,
a hacer sombras chinescas.
Podría mandar un currículum
a la NASA,
solicitando el puesto
de barrendero importado de Sudamérica.
Podría desovillar y ovillar
mil veces
una madeja de 100 kilos de lana,
cantando “la felicidad jajaja”.
Podría quitar las telarañas del cuadro,
desinfectar el inodoro y el bidet,
pegarle una lavada a los vidrios de la ventana.
Podría hacer un curso de títeres,
de cocina, de mimo, de yoga
en algún centro cultural barrial.
Podría hacer flexiones de brazos,
leerme la Biblia
o la guía telefónica,
drogado.
Podría recitar poesía
para un público ausente.
Podría meterme
adentro de la piel.
Podría calcular
cada cuánto pasa el colectivo
por la puerta de mi casa,
después de las doce de la noche.
Podría ser feliz
pensando que soy un gato
que vaga por las terrazas
a la espera del inevitable balazo.
Podría suponer que creo en Dios,
o que alguna vez
nos volveremos a encontrar en el paraíso.
Podría mandar varias cartas
al programa de Susana,
a ver si alguna vez en mi vida gano algo.
Podría imaginarme desnudo
cruzando la Nueve de Julio.
Podría salir a buscar trabajo
de peón, de albañil,
o de ché pibe
en una agencia de Remises.
Podría enamorarme de un maniquí.
Podría alquilarme una porno.
Podría salir vestido de mujer
a dar vueltas a la manzana.
Podría pelearme con mi sombra
y decirle cosas ridículas.
Podría ir a una disco
y bailar arriba de un bafle
con un cartel que diga
“REALMENTE ESTOY AL PEDO EN EL MUNDO”.
Podría meterme
dentro de la piel.
Podría ir ahorrándome
unos pesos
comprando la nueva promo
de Coca-Cola.
Podría decir que soy Superman
y tirarme del balcón a ver si vuelo.
Podría sentarme a reflexionar.
Podría ir a rezar
a la Iglesia de Luján
oraciones sabidas de memoria.
Podría comprarme
un billete del Loto
a la espera de que la fortuna
golpee mi puerta.
Podría conseguirme una puta
por $15.
Podría dejarme las rastas
y pintarme de negro,
o hacerme judío, mormón,
vegetariano, drogadependiente,
skinhead, punk,
concheto, hippie esotérico,
asesino en serie,
pacifista,
defensor de indios,
feminista,
policía.
Podría deprimirme
con los problemas sentimentales
de la Suller,
alegrarme porque se viene la Navidad,
sentirme indignado
porque nos boicotearon la final
del Mundial del ’90,
cuando al Diego le cortaron las piernas.
O podría meterme
adentro de la piel,
y permanecer inmóvil
deteniendo mi mirada
en un punto fijo de la noche.
Podría masturbarme.
Podría ver que dan por Cable.
Podría tomarme el bondi
hasta el Correo Central
y pasear por el Centro.
Podría sonreír para la foto.
Podría quedarme quieto
aguantándome la respiración.
Podría comer sandía con vino.
Podría ser libre
en un sueño de pastillas
o de bebidas.
Podría escribir poesía.
Podría presentarme en una productora de películas
para hacer la versión Argentina y berreta
de Romeo sin Julieta
por falta de presupuesto.
Podría encerrarme en un manicomio.
Podría acusarme con la policía
por un crimen inventado para la ocasión.
Podría encadenarme a la cama.
O podría meterme
adentro de la piel
y permanecer inmóvil
durante todo el tiempo
que sea necesario
hasta que mengüe todo este dolor
con los ojos y los párpados
hacia adentro,
para que ni las paredes
se enteren
de que en el fondo
me desangro
en un llanto desconsolado.
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©   Gito Minore

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV – Número 15
Octubre-Noviembre-Diciembre de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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PORTADA
VOLUMEN IV - NÚMERO 15