El día de las velitas y otros poemas
Julio Olaciregui
Escritor colombiano residente en Francia
Los perros echados sobre la playa dormitando
Me curan del énfasis y la retórica
Estoy de paso por este reino de palmeras
Y el deseo de celebrar las horas libres, doradas, verdiaguadas
Cada mañana me saca a los cielos
Camino entre los papayos buscando palabras
Me alegra la idea de las toronjas maduras en tierra sin que nadie las chupe
La cometa del pelaíto cabeceando en el aire marino
con un mocho run-run
Difuntos amores se meten al mar conmigo
Aparecen en el ojo egipcio ese,
Embalsamados, los primos Sánchez
Y el ataú(l) de la abuela
En casa la niña hizo el milagro de revivirla
Unos segundos que ahora son luciérnagas iluminando sus poesías
Aquí los profesores caminan por calles en penumbra
Chupando mandarinas al salir de clases, abrazados con sus alumnas
Cuántas bendiciones me recita
El coro de jóvenes amantes al llegar por el barrio Abajo,
Cerca del río
La memoria se disuelve
Queda en las piedras el recuerdo del alma inmortal
Es posible que algunas generaciones caigan en el olvido
Hablaremos de tortugas y hermafroditas
Hasta que amanezca
Corazón de agua, nalgas de palenquera, manos sabias sobre mi espalda diciéndome
adiós jorobado de Notre Dame de París, vaya como con dios, no me olvides
ella desata los nudos de mi risa
Hesíodo en casa
De ónix el aire esta noche, mi cielo
Hijos del caos aprendemos a estar juntos
En la mesa y luego en la gimiente cama de arena
Acaso llueve luz de hielo sobre el mar oscuro
El caos de las sábanas y unas gotas de sangre
El santo día gozando con la puta noche
Lejos de la playa agujereada por cangrejos
Ya pronto salobre, fuego del levante, leche y hueso,
Cantarán los gallos las horas propicias, las horas soñadas
El tiempo doloroso y sus retazos de conversaciones
De muchachas y caricias encendidas
Al amanecer Dionea con su alfabeto resucita
Nuestras ilusiones, el Mito reaparece con su luz efímera
Vamos a recobrar el hilo de los acontecimientos
Cuántos millones de años para ver de nuevo este Sol
Salir de la hierba y arrimarme a la ciudad
Buscando migajas de oraciones
En la carta que llega esta mañana de Colombia
El amigo poeta me pinta "la situación color de hormiga"
Fiesta
Ahora me gusta bailar
Hace años me la pasaba mirando árboles
Estremecido
La palabra nata escribía
También platino
Ahora hablo con una bailarina en un café
En sus ojeras leo ilusiones, en el verdor de la tarde
Nos decimos verbos de hilo y aguja
Nos sostenemos con la mirada
Tropel vagabundo
Le regalo un collar, dos libros
Me salen plumas y con las hojas levantándome tierra
Pasan los años
Huellas de palmípedos hilando los granos de arena mojada
En esa playa quise definir la poesía
Ahora ya no pregunto dónde cristalizas topacio
Me la paso todo el domingo a solas recordando
Su cuerpo del sábado, muy junto a mí, columpiándonos.
Panteón en obra negra
De los cielos baja un graznido, un pensamiento, la edad,
El tiempo llevadero con su promesa de puntos cardinales
Un mensajero soy, un palabrero
Su voz, la voz me susurra:
Date un tiempo para la acción
La curiosidad no sólo abrir libros
no sólo comer papel periódico
Nos interesan los detalles
El rastro que dejaron los ángeles al caer
En la biblioteca he podido curarme sin embargo de la rigidez
Soy uno y otro, tanto soñar con la nada
Y ahora símbolo, detrás de las letras
Forjador de sueños policristalinos
De nación proteica
Travestido lloroso
Mito de noche en la oficina
Pero ya el otro quiere saber qué es esa historia de la danza
Dónde se estudia magia
Cómo se transmite la fuerza.
Desaparecido ya estás, ahora por la mañana homérica
Oscuro escoliasta lejos de mi padre,
Mezcla salsa cemento argumento
Acostado en una cama de lienzo, sin camisa
Proyecto no más
creyéndome sabio
Floreciendo en un nuevo sentido
Presa de una nueva curiosidad
Contento de ver el sol
Arqueología del ombligo
Usted me saca de la tierra
Ha sido inercia el barro el polvo la cerámica de la tumba
Y el asfalto de las calles de París señorial vespertino
Pero su ombligo esta tarde me pinta el camino
Espiral caracol nudo hueco secreto yo decía
Las calles la ven pasar muchacha enseñando a vivir
Con su ofrenda generosa copa de vino
Miramos ese pedazo de luna pintado en el lienzo
Su cuerpo hace olvidar las guerras
Su ombligo cuenta el mito de la ilusión de ser
El cuerpo se ha formado desde esa luz fósil
La ilusión del cuerpo fue para los etéreos
Atraídos por la humedad y los profundos metales
Causa astral del mar caribe
Y en seguida iguanas, senos de fruta y palmera querían
Esos espíritus que viven en los quintos cielos
Bajo tierra crecieron hormigueantes
Carne de mano probaron
Rostros de mangos tenían los abuelos
Por eso subieron a la luz, verdes insectos
Orugas solares pelos enmarañados
Pétalos brotando en el instante eterno
De un festivo sueño nosotros coralinos
Vagando por la inmensidad coronada de un boulevard
Errantes por el tiempo forjador de huesos
**
El arcoiris nos enseña a pintar hamacas
El artista bajo la palmera toda la tarde
Dando pinceladas que son gorriones volando
Estos son los nidos de hembras
Es la hora de la danza vieja
Este tiempo lo pasamos bailando
Las máscaras escaparon al calendario señores
Los etéreos rondan por los montes
Rondan mi casa mi espejo los sueños de abajo
Usted mueve las caderas y la tribu viene a la ciudad
La rosa tiene algo de ombligo
Usted desentierra ese ámbar
Una carcajada le va entrando a la piedra
El espíritu del agua es mi madre
El espíritu burlón es mi padre
Yo voy naciendo de su lado alma poderosa
El sol sobre sus espaldas
Soy el muñeco dicho soy la razón del vivir
Soy la sombra la tinta el escrito
El nudo de su ombligo me ata a la poderosa tarde
ardiendo
Verano salvaje
De la mano de una gitanilla
Mis días transcurren en una esquina
espantando culpas, flechando recuerdos
A veces suelto una carcajada
Con la ebriedad de un albañil encargado de remover
Las cerámicas más antiguas
Desenterrando los frágiles ancestros
En estos días de calor
Un nuevo verano
Teje lazos calladas conversaciones con gente
Que se ha ido a otros lares
(sepultura de deseos vivos)
La juventud se quema con un desconcierto
El pecho duro con sus rizos, sus nidos de abrazos
En ese misterio de lo ya vivido
Hombres sin camisa fuman en un patio
La ciudad no puede conciliar el sueño
Nos pesa el mármol azul veteado de relámpagos
Lagartos de hielo y electricidad
Canciones de indios suben de la tierra salvaje
Qué autopistas debo cruzar
Qué ríos qué brisas atravesar
Voy cantando por el barrio del Marais
Cuando mi amigo el bailarín
Con su rostro parecido a Pasolini
Se despide
Su agigantada sombra
Besa los muros
Antes de la lluvia
Qué gran juerga el conocer
Ebrio de teorías en la noche
El sueño vuela con sus trompetas y susurros
A las nueve, conversaciones
A medianoche silencio
Apago la luz y me digo este llanto ha de convencerlos
Me identifican y ya me les he escapado
La santa vieja me trae un queso con gusanos
"Estás puyao", me dice
Tu vida se volverá una leyenda una canción
Los momentos del día más hermosos, al sol
Frente al mar, las cigarras encendidas
Puedo mirar una flor sin arrancarla
Mar y cielo tienen el mismo velo
Ceremonia lujosa
Echo de menos la tempestad del otro día
Aquellos truenos, aquellas máscaras
________________________________________
© Julio Olaciregui
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV - Número 14
Julio-Agosto-Septiembre de 2003
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
El URL de este documento es:
http://lacasadeasterionB.homestead.com/v4n14vel.html