Lectura del silencio

André Cruchaga
Poeta salvadoreño


63
Al silencio le di mis oídos

Lo que ayer fue palabra ahora es silencio:

Designio de una batalla que comienza
A agitar con sus recuerdos la vigilia

Igual que el sueño me ha servido de almohada
De lectura a veces con mis ojos irreales
Tras la sombra de la ceniza en los labios
Y la cara conmovida por el que no oye

Ninguna palabra respira el pensamiento:

Gemido del pájaro en su vuelo
Con la espada ciega del silencio

Tanto conozco la luna de su contextura
Que ese silencio en vez de hundirme
Guía
La lejana llama de los barcos
Y el viejo candado del tiempo
Que repta todos los días sobre mi camisa

Y baja como agua por las ventanas
Poniendo ojos a cada gota que resbala

De cada silencio se fueron haciendo las alas

Alas de silencio pegadas a la brea de las paredes

Silencio del silencio casi fúnebre
Silencio de la esperanza entre féretros
Silencio sin astros    animal ciego
Entre humosos huracanes de ceniza

Silencio oceánico entre las garras del crepúsculo
Entre la tímida lucidez de esqueletos

Silencio al borde de las palabras
Roca el gesto del terror con sus enigmas
Lecho la sombra donde Dios con su cruz tirita de neblina

Silencio cuando los ojos se abren al mundo sin oráculos

Silencio cuando caemos al vacío como la fragilidad de los sueños...


64

Sueño con los sueños del sueño que atraviesan el horizonte
las ventanas de los caminos:
Las aguas que enhebran repletos arco iris
Los pequeños peces de la memoria en la rama de los pinos
Y en los troncos del follaje


Afilador de los límites del viento:
Silencio entre pañuelos de mariposas
Luna de pájaroscarpinteros
Clarineros  de caracoles petrificados
Expedición de abejas en la sique
Pájaros cruzando como guitarra
Las uñas del silencio

El silencio corre como río de cenizas

Yo no tengo más palabras ni sonidos ni mares ni océanos
Que el terco campanario de mi alma
Atroz luciérnaga que sólo madura
En la frágil ola que ciega me ahoga

Con su terrible sal envejecida

Yo sólo tengo en la hipnosis del silencio
Ese alfiler de la orfandad
Que pastorea en los poros:

Como una vieja plaga huracanada

Yo sólo tengo esa locura que arremolina fatigadas memorias

Ladridos del zodíaco
Y trenes que van sobre los rieles
Temblando de angustias.


Del libro
Estornudos

Jinetes

Bajo una vieja casa
De impecables paredes
Tabanco y azogue
La lengua del cielo
Como una vieja isla
Tartamudeando en su nocturno secreto
Mientras al otro lado del espejo
Los jinetes pasan
Cabalgando en fuego
Van tras la luz en la luz
De un puñado de sueños:
Cuerpos de exilio en el silencio.



No más palabras

No más palabras
Ni una sílaba
Ni una vocal
Que hiera o reclame
La sangre es triste
Cuando suena en el aliento
De las calles
Ni una palabra
Que borre la palabra
De los sueños
El Olvido
La hoja de los vientos
Ni una palabra
Que abra sepulturas
Una palabra que abra lejanías
Y haga que la memoria se estremezca
En la edad de las criaturas
No más palabras
Que no sean
Manos transparentes
Diáfanamente transparentes
Como un faro
Agitando con su pañuelo
Las aguas de un río
No más palabras
Que las palabras de siempre
Luz mar y cielo.


MONÓLOGO DEL ROJO

Rojo el oído que zumba
Rojo el firmamento
Rojo el teléfono que resbala
Cacofonías y telepromos
Rojo el clítores
Roja la vagina y su placenta
Rojo el líquido amniótico
Y el glande circuncidado
Rojos los alveolos y la lengua
Roja la cárcel
Con paredes fecales
Roja la náusea del marketing
Rojo el ojo del asesino y su horóscopo
Rojos los élitros del orgasmo
Rojas las manos que se unen a la piel
Roja la marea de la mar ensangrentada
Rojas las vísceras y el corazón servil
Rojo el susurro
Que esconde sus dientes
Rojo ese barco que alguien espera
Roja la boca que succiona a un cuerpo
En un río de compuertas
Roja la niña que fornica
Con su canasta de verduras
Rojo el vino tinto de los pezones
Rojo el conjuro de los dientes que mastican
Roja la brisa que besa cuerpos desnudos
Roja la tele  novela que aviva las pasiones
Roja la web que te pierde
Entre sostenes de niñas
Rojo borrado el verde y el azul de las ventanas
Rojo borrado el asombro
Y las lunas azules del tiempo.



VIAJE DE PULGARCITO

De repente un olor a incertidumbre
A osamentas de seres que amaban
La profunda guitarra de la pobreza
Que parte el destino
Las ilusiones
El horizonte
De repente la huelga de los despedidos
De repente cinco semanas en globo a lo Julio Verne
Con una amada inmóvil
Partida de su corazón
Buscando el pájaro de oro
En un país de infinitas maravillas
Mientras la muerte ociosa y pálida
Espera en suecia
Para conocer a colmillo blanco
Y al hombre que aprendió a ladrar como el cuento
En un día de invierno equivocado
No hay tesoros ni alcancías
Ni cisnes ni caperucitas con los músicos de Bremen
Para guardar el porvenir
Mendrugo pedazo de paz
Que se consume en las impecables
Páginas de las alcantarillas

Nuestra casa país paisito
Armado con esos renglones torcidos de Dios
Esplendoroso como la noche
De las siete cabritas y el lobo
Sólo que aquí no podemos bailar de alegría ¡el lobo ha muerto!
¡El lobo no ha muerto!
No no ha muerto
cuervo de quemaduras que nos persigue
Muchacha país paisito
Despeinado
Bella Durmiente del libre comercio y los tratados
las zonas francas
Y los anillos periféricos

Ya no más
País paisito
Amorosamente hipócrita
Iluminado por el teosofismo
El agua de la vida
Y las lámparas azules de los gnomos
Redentor de las lágrimas
Siempre con los pelos de punta
Y las alas caídas del corazón
Siempre con la cara de corcho
Bajando las orejas
Siempre pidiendo peras al olmo
Aunque sepa donde le aprieta el zapato
País paisito
A veces tieso como un ajo
Con la oreja descubierta
Y a un pie de la sepultura
De malas pulgas
Mangas anchas
Y viendo las estrellas
Hasta que le sacuden todo el polvo
Diciéndole
Haz bien y no mires a quien
Porque más vale algo que nada
Pues la pobreza no es vileza
Mejor arrimate a los buenos
Y serás uno de ellos.
________________________________________
©   André Cruchaga

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV - Número 14
Julio-Agosto-Septiembre de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://lacasadeasterionB.homestead.com/v4n14sil.html
Lectura del silencio

André Cruchaga
Poeta salvadoreño


63
Al silencio le di mis oídos

Lo que ayer fue palabra ahora es silencio:

Designio de una batalla que comienza
A agitar con sus recuerdos la vigilia

Igual que el sueño me ha servido de almohada
De lectura a veces con mis ojos irreales
Tras la sombra de la ceniza en los labios
Y la cara conmovida por el que no oye

Ninguna palabra respira el pensamiento:

Gemido del pájaro en su vuelo
Con la espada ciega del silencio

Tanto conozco la luna de su contextura
Que ese silencio en vez de hundirme
Guía
La lejana llama de los barcos
Y el viejo candado del tiempo
Que repta todos los días sobre mi camisa

Y baja como agua por las ventanas
Poniendo ojos a cada gota que resbala

De cada silencio se fueron haciendo las alas

Alas de silencio pegadas a la brea de las paredes

Silencio del silencio casi fúnebre
Silencio de la esperanza entre féretros
Silencio sin astros    animal ciego
Entre humosos huracanes de ceniza

Silencio oceánico entre las garras del crepúsculo
Entre la tímida lucidez de esqueletos

Silencio al borde de las palabras
Roca el gesto del terror con sus enigmas
Lecho la sombra donde Dios con su cruz tirita de neblina

Silencio cuando los ojos se abren al mundo sin oráculos

Silencio cuando caemos al vacío como la fragilidad de los sueños...


64

Sueño con los sueños del sueño que atraviesan el horizonte
las ventanas de los caminos:
Las aguas que enhebran repletos arco iris
Los pequeños peces de la memoria en la rama de los pinos
Y en los troncos del follaje


Afilador de los límites del viento:
Silencio entre pañuelos de mariposas
Luna de pájaroscarpinteros
Clarineros  de caracoles petrificados
Expedición de abejas en la sique
Pájaros cruzando como guitarra
Las uñas del silencio

El silencio corre como río de cenizas

Yo no tengo más palabras ni sonidos ni mares ni océanos
Que el terco campanario de mi alma
Atroz luciérnaga que sólo madura
En la frágil ola que ciega me ahoga

Con su terrible sal envejecida

Yo sólo tengo en la hipnosis del silencio
Ese alfiler de la orfandad
Que pastorea en los poros:

Como una vieja plaga huracanada

Yo sólo tengo esa locura que arremolina fatigadas memorias

Ladridos del zodíaco
Y trenes que van sobre los rieles
Temblando de angustias.


Del libro
Estornudos

Jinetes

Bajo una vieja casa
De impecables paredes
Tabanco y azogue
La lengua del cielo
Como una vieja isla
Tartamudeando en su nocturno secreto
Mientras al otro lado del espejo
Los jinetes pasan
Cabalgando en fuego
Van tras la luz en la luz
De un puñado de sueños:
Cuerpos de exilio en el silencio.



No más palabras

No más palabras
Ni una sílaba
Ni una vocal
Que hiera o reclame
La sangre es triste
Cuando suena en el aliento
De las calles
Ni una palabra
Que borre la palabra
De los sueños
El Olvido
La hoja de los vientos
Ni una palabra
Que abra sepulturas
Una palabra que abra lejanías
Y haga que la memoria se estremezca
En la edad de las criaturas
No más palabras
Que no sean
Manos transparentes
Diáfanamente transparentes
Como un faro
Agitando con su pañuelo
Las aguas de un río
No más palabras
Que las palabras de siempre
Luz mar y cielo.


MONÓLOGO DEL ROJO

Rojo el oído que zumba
Rojo el firmamento
Rojo el teléfono que resbala
Cacofonías y telepromos
Rojo el clítores
Roja la vagina y su placenta
Rojo el líquido amniótico
Y el glande circuncidado
Rojos los alveolos y la lengua
Roja la cárcel
Con paredes fecales
Roja la náusea del marketing
Rojo el ojo del asesino y su horóscopo
Rojos los élitros del orgasmo
Rojas las manos que se unen a la piel
Roja la marea de la mar ensangrentada
Rojas las vísceras y el corazón servil
Rojo el susurro
Que esconde sus dientes
Rojo ese barco que alguien espera
Roja la boca que succiona a un cuerpo
En un río de compuertas
Roja la niña que fornica
Con su canasta de verduras
Rojo el vino tinto de los pezones
Rojo el conjuro de los dientes que mastican
Roja la brisa que besa cuerpos desnudos
Roja la tele  novela que aviva las pasiones
Roja la web que te pierde
Entre sostenes de niñas
Rojo borrado el verde y el azul de las ventanas
Rojo borrado el asombro
Y las lunas azules del tiempo.



VIAJE DE PULGARCITO

De repente un olor a incertidumbre
A osamentas de seres que amaban
La profunda guitarra de la pobreza
Que parte el destino
Las ilusiones
El horizonte
De repente la huelga de los despedidos
De repente cinco semanas en globo a lo Julio Verne
Con una amada inmóvil
Partida de su corazón
Buscando el pájaro de oro
En un país de infinitas maravillas
Mientras la muerte ociosa y pálida
Espera en suecia
Para conocer a colmillo blanco
Y al hombre que aprendió a ladrar como el cuento
En un día de invierno equivocado
No hay tesoros ni alcancías
Ni cisnes ni caperucitas con los músicos de Bremen
Para guardar el porvenir
Mendrugo pedazo de paz
Que se consume en las impecables
Páginas de las alcantarillas

Nuestra casa país paisito
Armado con esos renglones torcidos de Dios
Esplendoroso como la noche
De las siete cabritas y el lobo
Sólo que aquí no podemos bailar de alegría ¡el lobo ha muerto!
¡El lobo no ha muerto!
No no ha muerto
cuervo de quemaduras que nos persigue
Muchacha país paisito
Despeinado
Bella Durmiente del libre comercio y los tratados
las zonas francas
Y los anillos periféricos

Ya no más
País paisito
Amorosamente hipócrita
Iluminado por el teosofismo
El agua de la vida
Y las lámparas azules de los gnomos
Redentor de las lágrimas
Siempre con los pelos de punta
Y las alas caídas del corazón
Siempre con la cara de corcho
Bajando las orejas
Siempre pidiendo peras al olmo
Aunque sepa donde le aprieta el zapato
País paisito
A veces tieso como un ajo
Con la oreja descubierta
Y a un pie de la sepultura
De malas pulgas
Mangas anchas
Y viendo las estrellas
Hasta que le sacuden todo el polvo
Diciéndole
Haz bien y no mires a quien
Porque más vale algo que nada
Pues la pobreza no es vileza
Mejor arrimate a los buenos
Y serás uno de ellos.
________________________________________
©   André Cruchaga

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV - Número 14
Julio-Agosto-Septiembre de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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