EULALIO MELÉNDEZ:
Padre de la Música cienaguera

Guillermo Henríquez T.


          Es el padre de la música cienaguera [1]. Pero también podría ser el padre de la  música costeña. El primero en el Magdalena en adaptar a la banda los ritmos básicos de nuestra música. Autor de un ritmo de su invención: el rúmbale, en razón de su origen cubano.

          Con su banda Armonía del Córdoba viajó por toda la Costa y llevó, a lo largo y ancho de ella, estos ritmos. De sus correrías sólo queda el registro histórico de su lúcida intervención en Riohacha, cuando la inauguración de la estatua de José Prudencio Padilla. Un historiador de esta ciudad da testimonio del hecho, acaecido en 1887: "Estuvieron presentes las bandas de música de Santa Marta y de Ciénaga, esta última dirigida por el virtuoso instrumentista señor Eulalio Meléndez. Y entre las piezas de música que se escucharon, la que más gustó fue "La Nniña María Cachucha", aplaudida por el público y repetida por la banda".

          Se dice que la música vallenata salió de Riohacha. Algo tiene que ver con esa música Eulalio Meléndez, que llevó con sus aires tropicales la alegría a los riohacheros del siglo pasado. No es raro, pues, que un juglar guajiro como Francisco Moscote, interprete más tarde su merengue "Chencha".

          ¿Quién fue Eulalio Meléndez?

          Nació en Ciénaga en 1846 y murió en ella en 1916. Entró muy joven a la casa del Doctor José María Torres, médico graduado en Santa Marta, en su antigua Escuela de Medicina. Estudió música con el profesor José C. Alarcón, pianista él como su notable hijo Honorio Alarcón, quien pasa por ser el mejor pianista colombiano de todos los tiempos. No se han encontrado ni la fe de bautismo ni la partida de defunción de Eulalio. Tampoco se saben los nombres de sus padres. Fueron sus padres adoptivos el doctor Torres y su esposa, doña María Teresa Macías y Alday. Todos samarios.

          Ya maduro dirigió la primera escuela de música establecida en Ciénaga en el año 1906, a instancias de don Rafael Barranco, presidente del concejo municipal de San Juan del Córdoba (nombre oficial del municipio, cabecera Ciénaga). Esta escuela se llamó Armonía Ciénaga, y al morir Eulalio fue dirigida por profesores como el riohachero maestro Espeleta, el curazaleño Guillermo Quat Sillé y la cubana María Teddy. Siendo dirigida por la profesora cubana, entraron a esta escuela, Andrés Paz Barros (1906-1977), Dámaso Hernández (1902-1983) y un jovencito que venía de Aracataca, pero que había nacido en El Carmen de Bolívar, Luis Eduardo Bermúdez, hijo de un samario. Lucho Bermúdez fue alumno de esta benemérita escuela, y su maestría al componer el danzonete (¿Eulalio?) "Doble O" se debería a la influencia cubana de doña María Teddy... Andrés Paz Barros, autor, entre otros éxitos, de la "Cumbia Cienaguera", compondrá un porro en su honor llamado "Lucho Bermúdez", el cual se guarda en su casa, donde murió.

          Veamos ahora cuál es la obra musical de Eulalio

          La más antigua pieza podría ser "El Caimán" (1882), a la cual le sigue "La piña madura" (1886), compuesta, al parecer, para un baile de carnaval en que se celebró el triunfo conservador. Eulalio era de este partido. Guillermo Buitrago la grabó en los años cuarenta, cambiándole algunas estrofas. "Mi compadre Mono", escrita en el año 1902, y estrenada en la plaza de Ciénaga, luego de la derrota de Rafael Uribe Uribe, el 14 de octubre de 1902, por el conservador Florentino Manjarrés, nativo de Puebloviejo. El escritor samario Rafael Martínez Padilla la incluye en su novela Remolinos, sin dar el nombre de su autor. Un nieto de Eulalio asegura: "Era la banda de mi abuelo". Los versos originales nos los proporcionó Carlos Martínez Cabana, quien los aprendió de su madre:

  Mi compadre Mono
tiene dos querías
una por la noche
y otra por el día.

II

Mi compadre Mono
tiene dos mujeres
una que lo odia y otra que lo quiere.

          Siguiendo a Andrés Paz Barros, aseguramos que las orquestas panameñas que llegaron originalmente a Barranquilla en los años veinte, cuando se impuso la pieza El Tambor de la alegría (1928), se llevaron de Cienaga esta canción de Meléndez (Mi Compadre Mono), después grabada como La Cocaleca. Igual sucedió con Chencha, la cual en Valledupar se le atribuye al acordeonero Sebastián Guerra, el que, según el historiador Tomás Darío Gutiérrez, la habría compuesto en 1928. Nuevamente es Carlos Martínez Cabana quien nos da una versión de su letra picante, característica de la música cienaguera de burdel o "academia", escuchada en Ciénaga en 1923.

I
Chencha se puso brava
porque yo se lo cogí.
Chencha no te pongas brava,
cógemelo a mí.

II


Desde que te vi venir [ojo]
con tu sombrero copón
dije que eras vallenato,
canilla de perro andón.

          Obsérvese que dice la letra "desde que te vi venir"..., luego se trata de un forastero que llega y es calificado de "vallenato", con el apelativo que recogió Striffler. El estilo es cienaguero, y la ironía y burla, típicas cuando se trataba de zaherir a ciertos hombres ingenuos del Valle, motivo de muchas anécdotas, aún en boca de ancianos. Pacho Rada narra que tenía cinco años (1912) cuando él tocó por primera vez un acordeón: "De repente me atreví a sacarle la primera nota de una canción de moda esos años, el merengue "Chencha".

          Buitrago grabó en 1946 una canción hoy revivida por Joe Arroyo, y que fue el éxito de los carnavales barranquilleros en el presente año. Buitrago la intituló "La matica de yuca". Joe Arroyo la llamó "La matica de patilla", con la autoría de Santiago Ortega.

          Según el testimonio de Andrés Paz Barros, se trata de la pieza "La matica de ají", escrita por Eulalio Meléndez, en año no determinado. Pero por el estilo musical, la letra y, en fin, por los acordes semejantes a "La Piña Madura" y "Chencha", no habría duda de que es una canción de Meléndez, inspirada en las melodías negras de la hacienda Santa Cruz de Papare.

          Nada de lo producido por Eulalio figura como de él. Su producción la han apropiado muchos compositores, de antaño y hogaño. Su última composición, "El Helado de leche", danzonete acubanado, es hoy un himno de la clase alta samaría, la cual lo adoptó en 1928, cuando el equipo de fútbol de Santa Marta ganó el campeonato nacional en Cali. Carlos Vives ha reeditado las glorias de Meléndez, sin darle su merecido crédito.

          Eulalio, como en su canción, tuvo dos mujeres: doña Auristela Herrera y doña Ercila Antequera de Mier, con quienes procreó descendencia. Sus hijos heredaron su vena musical y dirigieron, a la muerte del padre, su banda. Los Meléndez y Antequeras son puntales tradicionales de la música cienaguera.

          A la banda de Eulalio, ya dirigida por sus hijos, ingresó muy joven Andrés Paz Barros, quien hizo una transcripción de las canciones de Eulalio, lo que ha permitido salvarlo del olvido.

          NOTA:

          1. Fragmento tomado de Música del Magdalena Grande en el Siglo XIX. Eulalio Meléndez. Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República. No 53. Bogotá, 2002.
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© Guillermo Henríquez T. 


LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IV - Número 13
Abril-Mayo-Junio de 2003

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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