Editorial:
UN LECTOR EN EL LABERINTO (Dos años de La Casa de Asterión)
Leonidas Castillo
Del poeta y narrador Leonidas Castillo, hemos recibido este trabajo que dejamos a los lectores como editorial de esta edición No. 9.
Hace dos años (el 1 de abril del año 2000) abrió sus puertas La Casa de Asterión. Acabo de entrar a sus compartimentos, a sabiendas del riesgo que corro, sé que puedo perderme en el laberinto de las palabras y en los incontables laberintos construidos por los iniciados en el oficio del verbo. Con todo, heme aquí, desovillando un atado que llevo en la cabeza, mientras cruzo dinteles, entreabro postigos y trastabillo en los zaguanes. Voy dejando prudentemente tras de mí este cordel de palabras. Sé que al desandar mis pasos, me guiaré por este rastro de voces. Así que me interno sin titubeos y así, maravillado descubro los secretos tesoros que para la avidez lectora reserva esta dedálica mansión.
No le temo al minotauro, ese monstruo solitario que habita esta casa. He sabido que es un toro y que también es un hombre. De esta segunda condición del monstruo debería cuidarme. El toro es previsible y fácil de burlar. Del hombre en cambio, es hasta hoy imposible ponerse a salvo. Su maldad está en el fondo de los océanos, en las entrañas de la tierra, en los cielos y en cada recodo del laberinto que forman el espacio y el tiempo. A cada paso y a cada segundo saltan sus trampas.
Pero solo por el hombre estoy aquí. Solo él es capaz de maravillarme constantemente. Los sueños, los espejos, la muerte y el terror de ser son padecimientos exclusivamente suyos. La bestia nace, crece, se reproduce y muere. El hombre siente, sufre, se desgasta, se multiplica en sombras, se enriquece de ansias, pierde...
En el laberinto estoy a mis anchas. La Casa de Asterión es mi casa. Soy un lector, soy un monstruo a solas. Vengo en busca de mí mismo y me hallo con todos los hombres reflejados en las páginas, en las paredes de esta mansión infinita. No estoy lejos de nadie. Aquí están los trazos en los muros de los fabuladores egipcios, los de Arabia y el Medievo. Aquí el canto del caribe, sus colores solares y su grito, su huracán de agonías y gestas de la pobreza invicta.
Hablo a solas con todos en las galerías sin término, aquí me desnudo el alma y miro la astronomía destechada de la noche de América. Estoy en un punto ubicuo, en un rincón sin límites en la geografía del infinito, sin barreras en las esferas del tiempo. Soy concretamente abstracto, íntimamente universal.
Esta casa ha cumplido dos años (abril 2000 - abril 2002). Han sido ocho números. Este es el noveno. ¿Cuántos años tiene el universo, cuantos años tiene Dios, cuantos años tiene mi alma? En las palabras viven los muertos, resucitan glorias y sucumben consagraciones. Nadie pervivirá fuera de las palabras. Nadie dormirá, ni soñará, fuera de esta casa. Las palabras son el laberinto en que cabe la vida, el pasado, el mundo que nos queda. Fuera del laberinto no hay nada, no te asomes. No salgas de este espacio. Encontrémonos en estas páginas. Hay un toro suelto en sus corredores: el pensamiento, hay un hombre conviviendo con este toro: tú mismo.
En La Casa de Asterión el silencio canta, y el canto es tu silencio hecho letras. _________________________________
© Leonidas Castillo
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios Volumen III - Número 9 Abril-Mayo-Junio de 2002
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO BARRANQUILLA - COLOMBIA
El URL de este documento es: http://lacasadeasterionB.homestead.com/v3n9editorial.html |