La ciudad
Harold Alvarado Tenorio
Ver ensayo de William Ospina sobre Alvarado Tenorio en esta misma edición (No. 9, Suplemento Literario Caribanía) de LA CASA DE ASTERION, en el URL:
Mientras limpio las patatas la buena de Sichuan ¿torpe como nunca? va colocando los platillos de arroz, nueces, salsa picante, hojaldre, bróculi, para que almuerce, todavía, por tres pesos con cuarenta centavos, plus taxes.
Voy con un taxista que masca un inglés de las islas y nada sabe de este mundo excepto que mañana tendrá que trabajar de nuevo, que trabajar de noche, que trabajar de día y así hasta el fin.
O puede ser Regas quien venga cuando traduce a Vallejo en medio del largo invierno y los clientes se sacan el abrigo y lo cuelgan y saludan y piden un suvlaki, un litro de Retsina, unos pastelitos de almendras y saludan y conversan con un profesor de arameo y la vieja Rae Dalven o el cantor del bolo alimenticio, nuestro peruano Carlos Germán Belli, sonriente y calvo en su camisa de tortuga.
Mi sucio barrio se transforma en el costado sur del Central Park, en alto verano, con sus pirámides a los Padres de la Patria, que miran, cada solsticio, la húmeda soledad de estas calles, su olor a goma ardiente, y los caballos, galeotes del coche, meten la cabeza entre las zanahorias aliviando la sed del tiempo.
New York de la miseria y la opulencia, con tus desfiles de blancos que se quejan, de negros que se quejan, de amarillos que se quejan, de nuestros hermanos que sangran por los treinta pesos diarios y las ilusiones rotas y el alma quebrada en mil pedazos.
Vestida de blanco espera a la salida del metro, sin bragas, como siempre. El hediondo motel con su porno rayado les vería consumir las cinco tandas de carne y agua con que saciaban la muerta vida. Y no volvería a verla ni a saber de su madre enferma y su marido que la golpeaba antes de hacer el amor, ni a saborear sus nalgas cubiertas de un vello dorado y el perfume de su sexo más parecido a max factor que a un coño importado del trópico.
Abres la puerta y la calle San Marcos se puebla de muchachos de pelo ensortijado que buscan un abrigo viejo para estar a la moda y compran chucherías de segunda para estar a la moda y se cortan el pelo a lo podrido para estar a la moda y consumen todo lo consumible para estar a la moda y bailan como potros de trote para estar a la moda y muerden imperdibles a sus mejillas para estar a la moda comiendo entre cucarachas yogur y arroz violeta y pollo tiznado de achiote y carne de cordero de verde podredumbre que ofrece un hindú con la sonrisa hueca y fétida.
New York
De la comida barata y la barata cerveza y la vida barata. _____________________________________
© Harold Alvarado Tenorio
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios Volumen III - Número 9 Abril-Mayo-Junio de 2002
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA ISSN: 0124-9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO BARRANQUILLA - COLOMBIA
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