Invocando al zenzontle

Helga Lizbeth Leija
Estudiante de Letras Hispánicas
Universidad de Texas, Brownsvile



MUERTE

Vienes entre la noche,
auxiliada por las sombras,
con tu plan malévolo
doblado en el bolsillo.

Vienes con prisa, lentamente,
a morder con ansias rapaces
mi vientre de niña.

Te vistes de colores
para engañarme,
pero yo te sé débil, muerte,
te conozco bien
pues has venido antes
a morderme el corazón,
a envenenarme la piel.

Siento desilusionarte, muerte,
yo ya no soy la que fui.
¿Vientre?, ¿piel?, ¿corazon?
¡Hace mucho los perdí!

¡Vuélvete a las sombras, necia,
nada encontrarás aquí!


A LOS OJOS DE REBECA

Perdidos en la inmensidad de la noche,
Navegando entre estrellas
O quizás escalando las lunas de la imaginación...

Tal vez  respirando recuerdos
Y sonrisas lejanas,
Invocando al zenzontle
Con el canto de tu alma...

Mientras todo en calma
El sol brilla, el desierto calla,
Tu alma inmóvil, tu casa intacta...



NOCHE 

Noche que sabes a eternidad...
dame a probar el calor de tus manos.
Noche desnuda de luna,
déjame tocar con el alma tu obscuridad.

Tú, como un tren infinito,
cargada de recuerdos y dolores...
Vístete de estrellas y fulgores
como los que de niña soñé.

Noche de tempestades,
de vientos huracanados,
tu frío ahoga mi alma.
En tu eternidad pierdo la razón.

Noche que sabes a cardos y espinas,
que me envuelves en tu simiente maldita.
Déjame salir de tu ermita,
déjame volver a soñar.



HELGA

Mírame a los ojos, pequeñita,
yo te amo...

¿Por qué has lavado tus ojos con llanto?
Ven, yo voy a secarlos.

Tiemblas como mariposa herida,
pequeña de mirar lejano.
Déjame tocar tu miedo,
déjame sentir tus manos.

Pequeña, pequeña con olor a llanto...
Zenzontle de ojos infinitos,
no permitiré que te hagan daño.

Sueña, sueña que eres estrella,
que eres mar y zenzontle.
Sueña, pues no hay para ti horizontes.

Sueña, sueña, pequeña,
que yo velaré tu sueño,
mientras sueñas que eres princesa.
________________________________________________________

©  Helga Lizbeth Leija

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen III - Número 12
Enero-Febrero-Marzo de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://lacasadeasterionB.homestead.com/v3n12zenz.html
Invocando al zenzontle

Helga Lizbeth Leija
Estudiante de Letras Hispánicas
Universidad de Texas, Brownsvile



MUERTE

Vienes entre la noche,
auxiliada por las sombras,
con tu plan malévolo
doblado en el bolsillo.

Vienes con prisa, lentamente,
a morder con ansias rapaces
mi vientre de niña.

Te vistes de colores
para engañarme,
pero yo te sé débil, muerte,
te conozco bien
pues has venido antes
a morderme el corazón,
a envenenarme la piel.

Siento desilusionarte, muerte,
yo ya no soy la que fui.
¿Vientre?, ¿piel?, ¿corazon?
¡Hace mucho los perdí!

¡Vuélvete a las sombras, necia,
nada encontrarás aquí!


A LOS OJOS DE REBECA

Perdidos en la inmensidad de la noche,
Navegando entre estrellas
O quizás escalando las lunas de la imaginación...

Tal vez  respirando recuerdos
Y sonrisas lejanas,
Invocando al zenzontle
Con el canto de tu alma...

Mientras todo en calma
El sol brilla, el desierto calla,
Tu alma inmóvil, tu casa intacta...



NOCHE 

Noche que sabes a eternidad...
dame a probar el calor de tus manos.
Noche desnuda de luna,
déjame tocar con el alma tu obscuridad.

Tú, como un tren infinito,
cargada de recuerdos y dolores...
Vístete de estrellas y fulgores
como los que de niña soñé.

Noche de tempestades,
de vientos huracanados,
tu frío ahoga mi alma.
En tu eternidad pierdo la razón.

Noche que sabes a cardos y espinas,
que me envuelves en tu simiente maldita.
Déjame salir de tu ermita,
déjame volver a soñar.



HELGA

Mírame a los ojos, pequeñita,
yo te amo...

¿Por qué has lavado tus ojos con llanto?
Ven, yo voy a secarlos.

Tiemblas como mariposa herida,
pequeña de mirar lejano.
Déjame tocar tu miedo,
déjame sentir tus manos.

Pequeña, pequeña con olor a llanto...
Zenzontle de ojos infinitos,
no permitiré que te hagan daño.

Sueña, sueña que eres estrella,
que eres mar y zenzontle.
Sueña, pues no hay para ti horizontes.

Sueña, sueña, pequeña,
que yo velaré tu sueño,
mientras sueñas que eres princesa.
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©  Helga Lizbeth Leija

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen III - Número 12
Enero-Febrero-Marzo de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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