RETABLO
(Poemas)


JAVIER MOSCARELLA



Retablo es el último poemario de Javier Moscarella,
publicado en Ciénaga (Colombia, 2002),
por el Fondo de Ediciones de la Alcadía
de esta ciudad magdalenense.
En esta edición de  LA CASA DE ASTERIÓN  (No. 12),
publicamos los primeros veinte poemas
de los cuarenta que integran el volumen.



LOS CICLOS QUE  GIRAN EN VASTAS ÓRBITAS
ME HAN TRAÍDO DE NUEVO

WHITMAN



ASTRONOMÍA

A Alicia

De la mano de mi madre recorrí
en la vieja astronomía el universo
completo, su inquietante geometría,
los planos trazados con sabias esferas
y las tenues cortinas de la aurora boreal.
Cuando la luna de medio día del Caribe
se filtraba por las palmas del techo,
del noble libro brotaban los rayos
del sol de media noche de Noruega.
En una febril película cuyo recuerdo
no cesa, aparecieron los antiguos
secretos del calendario azteca,
la oportuna manzana de Newton
y el largo ojo de Galilei.
En la fachada de la iglesia de San Juan
me mostró los arquitectos supremos :
la aurora de la Sierra y el ocaso del Valle de Cienaguas
- en el retablo luchaban el Arcángel y el bajísimo -.
Descubrí los hilos que unen tantas cosas dispares
y las manos que tejen y destejen.



COSMOS

A Doris

La alquimia del fuego y el agua en una rosa roja,
la carne de esa rosa desangrándose en el atardecer,
el Mar de los caribes superior al producto
inalterable de los ríos que fluyen,
el Río de la Magdalena contradiciendo
la sentencia de Heráclito,
las mariposas de abril en la hora arbitraria del amor amor,
el reblandecimiento de los cielos anunciando
el parto de las caimanas en el Valle de Cienaguas,
la tierra tocando la misma canción
en el disco de su órbita,
estos ojos que son de agua y no pueden olvidar el polvo,
el venenoso escorpión arrastrando su pesada constelación,
la mano que suelta los dados que van dando tumbos
en la mesa de los cielos, el as que gana y pierde,
y tus ojos mirando la rosa que renace del agua y del fuego
son el principio y el fin del cosmos que me correspondió vivir.



LA VISITANTE

A Carolina

Al pie del estoico monumento de agua
que erige el cactus a la luna llena
depositan una ofrenda las mujeres
de  los pescadores:  piedra verde
que palpita como los peces recién atrapados.
La Alta Señora de la Levedad
la recoge a la orilla del Mar
y usa las sandalias que le dejó
la niña-eterna-niña que vigila el faro.
Unas manos suaves alisan los mapas celestes
y las oraciones de los pescadores
que se dirigen a alta mar ascienden
por las escaleras de callados temores.
Con la precisión del verdugo el hambre
lanza las redes sobre los confiados habitantes
del Palacio Azul: los ojos agonizantes
suplican un rayo de luz a la dadora de vida.
La Visitante devuelve al Mar la ofrenda
y la vida renace, agradece a la niña su generosidad
y hace esta pausa en mis sueños.



EL ANUNCIO

A Giannina

El dragón azul abre sus alas
en la noche y una luna muere y otra nace.
El dragón rojo lanza sus llamas
al amanecer y un sol muere
y otro nace. Los dos dragones
se encuentran en una hora
que no es el ocaso ni el alba:
la multicolor madeja rueda por los cielos:
saltan frenéticas llamas,
abrasadores ojos hieren el mar
en un lugar llamado Caribe,
sacan al volcán lenguas de fuego,
abren en canal la carne del sol,
reducen al polvo los huesos de las lunas.
El dragón rojo y el dragón azul se confunden
en un solo haz de luz, como tus ojos
cuando me miran con rabia y con amor.
En los cielos y en los corazones
los dragones algo muy remoto nos anuncian.



A MI ESTRELLA

A Daniel M.

Desde mi barca escruto a la estrella
en la cerrada noche.
Guardo la esperanza que en un tiempo
donde ya no importen los calendarios,
tú y tu descendencia la reconozcan
en el variable cielo y la sigan interrogando
con ojos menos ignorantes,
sin tribulaciones del corazón,
y que algún día reciban la respuesta
que me está negada.


EL AGUADOR

A Javier Antonio M.

El mar sopesa la luna,
aguadeluna, algademetal,
equilibra en un hilo al sol,
tintadecalamar, caballodecristal.
Alquimia de la noche y el día
en cada porción de mar
que recoges en el cuenco
de tus manos pintor
de luces en nuestra sombra.



LAS SÍLABAS ORIGINALES

En el cotidiano ejercicio del tiempo
resumo la historia sin saberlo.
Hoy me propuse caminar con más atención
en medio de las obras trascendentales del Creador:
saboreo un mango del antiguo árbol  que inspiraba
el más puro amor a Siddartha,
muerdo la semilla de la mostaza
sin temer su aroma premonitoria,
ahuyento los caimanes que acechan mi barca
con la misma oración que repetimos
desde hace diez mil años,
me recorren todos los ríos
al bañarme en la alberca,
tus ojos, amor, me recuerdan la esfinge
cuyo enigma nunca desciframos.
Aprendo las sílabas originales
que son la historia del Universo
y de cada uno de nosotros.



LA SOCIEDAD

Dios creó los árboles
y el hombre los balcones
para contemplarlos,
Dios creó los pájaros
y el hombre los instrumentos
para imitarlos,
Dios creó el amor
y el hombre la poesía
para perpetuarlo,
Dios creó el mar,
el hombre los barcos,
Dios creó el cielo,
el hombre los aeroplanos,
Dios creó el fuego,
el hombre los metales,
Dios creó al hombre,
y el hombre las oraciones
para seguir creando a Dios
y perpetuar esta provechosa
sociedad.



LA ARTISTA

La artista toca una antigua
melodía sálmica y la casa
se inunda de esencias moradas
que rompen los siete sellos del alma,
desatan el canto de los pájaros,
mecen con suavidad las campanillas
del Tíbet. Del cielo caen las gotas
de un rocío más dulce que el amor
y despiertan una oración olvidada
en el altar por el Maestro.
La artista acaricia las cuerdas
de la estancia, resucita los recuerdos
de los que habitamos
a la orilla del crepúsculo,
regresa  las pequeñas cosas
a fundirse con el Universo
de donde surgieron.
La vida  toca la partitura
que somos tu,  yo, esta casa,
un horizonte y un sol
sin océano en el medio.

EL JARDÍN

Aún sigue entreabierta la puerta
del jardín donde descubrí el mundo
en los ojos de Susana, la diminuta aya.
Los laberintos del agua en el estanque
revelaban las inscripciones del rayo en el cielo .
En mi sangre aún circulan los globos de azúcar
en los que flotaban los mangos.
Con las astromelias aprendí la alegría de vivir
y en el aroma del jazmín percibí un misterio
que no se por qué me sigue inquietando.
A través de una rendija en el muro de la memoria
escapa el jardín, mariposa vegetal, temblorosa,
y fluye la risa de Susana, suave cascada
del almendro que habita mis noches,
esa otra mitad de mi vida que no aprendí a vivirla.
Hoy, después de muchos inviernos y veranos
aún percibo la determinación de su voz para alejarme del aljibe
- agua viva que atraía la muerte -
y del mastín ángeldemonio : dos peligros
que me acechan en cada camino que transito.
¿Cuántas veces he regresado a ese jardín
para seguir descubriendo mi mundo?
Hay puertas que no conviene sellarlas.


XAVIER DE MONTEPIN

A Daniel C.

La fragancia de las bananeras aún circula
en la derruida casa de campo. Se percibe
un eco de dos niños que juegan con los caballeros
de tus cortes. No temen las espadas ni los frascos
de polvos letales : saben que tus designios aseguran
un camino difícil y un desenlace honroso.
El aire detenido recuerda el lejano sudor frío
que le propiciaba a los niños las intrigas palaciegas
y los secretos siempre violados.
El tenue sonido de un beso prohibido,
la amistad cocida al fuego blanco,
la mazmorra habitada por antiguos dolores,
la música de un baile donde todos se espían
y la frágil savia de las genealogías fluían
de tus historias : yo era uno de los dos niños
que las representaba; el otro, mi amigo, ha muerto.
Hoy resucita en este poema que no es más
que una extensión de tus encantamientos.



EL BAÚL

No podía sacudir de mi cabeza el ruido del mar
Walcott


Cuando mi madre y yo huimos de la guerra
fratricida en un baúl de cedro y hierro forjado
guardó las pertenencias que conformaban
nuestro universo : una botella de María Farina
con agua del mar Caribe -agua que se agitaba
cuando ella la acercaba a su corazón-,
una corona de trinitarias blancas y rojas,
una enorme caracola rosada para escuchar
los sonidos primigenios -a veces yo creía
escuchar al sinsonte que el abuelo italiano
le había enseñado a cantar Santa Lucía-,
y un viejo libro con la historia de nuestros
pueblos de piedra y sal.
He perdido el baúl y sus tesoros
en una batalla de amor.
Ahora, en una nueva guerra civil
sólo puedo dejarle a mis hijos este poema :
una botella arrojada al mar
del tiempo por venir, que quizás
nunca encuentren, y que si encuentran,
quizás también la pierdan.



El SAPO

A Julio B.

En tus ojos de niño de orfelinato
adivino al príncipe de un reino
azotado por el malvado.
Admiro tu determinación para seguir
saltando con tu pesado cuerpo
en la mitad de la noche buscando
el liberador instante
donde se alinearán a tu favor
los astros : en la aurora brotará
una rosa roja y definitiva sólo para ti.


TODAS LAS COSAS CANTAN EN MÍ

El hombre es una nube de la que el sueño es viento
CERNUDA

Todas las cosas cantan en mí:
las antiguas voces de las sirenas,
- algunas sólo me amaron,
otras me devoraron el cuerpo y el alma -,
el aroma del jazmín estremece lugares profundos
que no puedo precisar y en el que aparecen barcos
que naufragaron o estaciones con trenes
que se quedaron allí dormidos eternamente;
la luz del solsticio de verano
me alegra la piel, ese umbral de mi ser,
y prende una música en mis huesos
que me viene de antiguos pastores del Valle de Padula,
de negros bailadores de Reggae
y de los labios sublimes de Tito
cantando como un profeta:
en la vida hay amores que nunca
pueden olvidarse;
todas las cosas cantan en mí,
a veces, sin que yo lo sepa,
surgen fluidas voces de los pliegues
de mi carne haciendo coro con las brisas
que desatan una cascada  con el roble amarillo
y con las lucías y su canto ronco
rezo-de-fraile. Voces que encuentran respuesta
en algún bosque brumoso, en un parque
de luces y rosas o en una ventana que mira el mar,
ese lugar oculto de mi geografía
que aún no termino de explorar;
una furtiva lágrima
canta una voz que sólo puede salir del paraíso
y no puedo dejar de llorar por todos los amores
que han sido tristes en mi vida o en las de los demás
- qué importa el amor individual si al final todos
bebemos de una fuente única donde muchos rostros
se miran sólo para compartir en sus efímeras vidas
una imagen de ese inagotable surtidor -;
otra voz salta incontenible con la danza de Alexis Zorba
y de mis deseos salen amorosas lanzas disparadas
por arcos firmes que no me propongo detener,
como me enseñara mi Angel mayor que tanto hizo
para que yo  aprendiera a vivir la vida de una forma distinta
a la de los libros, y entonces, por breves instantes
mi cuerpo se rodea de acariciantes manos
diferentes a las de las sirenas;
la concha arcaica que cuelga de mi cuello
canta en silencio su viaje estelar, y revela
el secreto mejor guardado: la edad del mar;
todo canta a mi alrededor y dentro de mí:
tu voz, que parece un hálito que acabara
de crear el mundo cuando dices flor,
es como si la flor apareciera por primera
vez ante mis ojos y mis pies atraviesan
las tibias moléculas de la tierra,
tocan las brasas de su vientre de donde sale
la fuerza de tu voz y mantiene en vilo la flor;
una sola nota te basta para derribar los muros
del conocimiento, las normas inspiradas en el egoísmo,
las repúblicas construidas con las piedras de la ambición,
recuerda que con unas trompetas fue suficiente para derribar
los muros de Jericó y que podemos advertir el paraíso
al alba con las campanas de una iglesia ;
el sol se levanta y con su música acompaña tus palabras
que me sumergen en el secreto del universo:
ahora yo canto para ti, para todas las cosas.


ERROR DE CÁLCULO

A Doris

Gracias al error
de un genovés
en la lectura del sextante
y a las imprecisiones de las tablas
estelares de un árabe,
tú tienes esa sonrisa
de negra y me miras
con ojitos de india
y usas esas hermosas
palabras que una vez
usó don Quijote
y que yo uso ahora
para cantarte.



LA MAGA DE LOS SABORES

A Carmen Julia

Dios hizo su enorme mundo de especias
y a unas pocas mujeres entregó sus secretos,
entre ellas, tú, maga, que en tu fábrica
transformas fluidos, colores, vegetales,
estaciones, rocíos, flores, corazones,
en nuevos aromas en los que yo me asomo
con gratitud y respeto buscando alivio
para mis fatigas del cuerpo y el alma.


EL ARQUERO

Soy el mejor de los arqueros
que aspiran disparar
el arco del ausente
para quedarse con tu amor.
Mi corazón no titubeó
ante la puerta del enemigo sitiado
y ahora tampoco duda en asaltar
tu fortaleza: la luna llena
guía mis pasos.
No me pidas que haga la prueba
del arco como todos los demás
quiero que tengas la certeza
que el verdadero, el único,
dueño del arco soy yo.



EL AMADOR

Pienso, creo,
respiro, transpiro,
inspiro, canto, pinto, recito,
juego, gozo, busco, pierdo,
alcanzo, dejo, paso,
como, bebo, sueño, duermo,
despierto, vigilo, imagino,
medito, y sobre todo,
amo, soy el amador,
luego existo.



LAS SIEMPREVIVAS

A Hugo Q.

Un día decidí enterrar
mis recuerdos tristes
en el jardín. Con amorosas manos
los ungí de aceites del Mediterráneo,
de barro fresco del Córdoba,
de aromas de naranjos en flor.
Con antiguas oraciones
los pasé de mi alma
al alma del mundo.
En el lugar han brotado
siemprevivas.



EN LA HABITACIÓN ABANDONADA
DEL ARTISTA

Hubiera preferido expresar un reposo absoluto
Vincent

La habitación está vacía. Una rama desnuda
golpea el cristal empolvado de la ventana.
En las paredes hay chorros multicolores
suspendidos y en el suelo, pedazos de papel
garabateados. ..Jirones de un alma rota.
...
La luz se convierte en campos de trigo
y en cada espiga adivino
las vidas de los seres que amo:
a ti, hermano del alma,
al mendigo, al médico abnegado,
a las damas de la noche,
a los locos del asilo.
Luz hecha trigo de la que yo,
humilde gorrión,
sólo  tomo unos pocos granos.
...
Ya se está terminando el día
siete que nos dejó el Señor
para terminar su obra
y son pocos los elegidos para hacerlo,
entre ellos, nosotros los artistas
...
Vacío el cajón de sastre
donde guardaba mis miedos
y lo lleno con colores de mi infancia:
¿soy uno de los elegidos?
...
El más grande atributo:
el sueño. La mayor desgracia:
la tela en blanco. En la mente
en blanco sólo cabe la viuda
con su traje negro
...
En el sueño me visitó
el pájaro del alba:
traía una llave en el pico
- sólo hasta hoy encontré
la cerradura
...
Los pájaros con el canto
tejen en el aire un camino
que recorremos sin resistirnos.
Hoy escuché un pequeño poema
de ese gorrión con las ilusiones rotas
que es el poeta
y me quedó claro el final de ese camino
...
Las hormigas salen una a una
lentas a devorar el azúcar
que trae la noche:
sin advertirlo
la luna se ve rodeada
por las hambrientas
estrellas.

(Para Jorge y Patricia)

....

Qué atroz fue tu sufrimiento Divino
Maestro! Para ti elevo esta plegaria:
Padre déjame descender un segundo
de la Cruz, ver por última vez
el bosque de cedros del Monte Ebrón,
sentir el corazón vivo de la noble
madera y perdonar este sufrimiento
tan horrendo de la crucifixión
...
¿Es también para mí esta plegaria
ahora que me siento crucificado
en el lienzo?
...
Con amargura, a los emperadores,
al final de sus días les es revelado
que por más esplendor alcanzado
en la conquista de territorios
no habrá poder humano, ni argucia divina,
para sostener el imperio.
Los amantes saben también esto
desde el comienzo y por eso apuran
a grandes sorbos el disfrute
de las sensaciones conquistadas
...
La lluvia con sus largas piernas
intenta subirse al árbol
y con innumerables pies
escala al mismo tiempo las hojas
que, rendidas de amor, ceden,
yo debo llevar en mis hombros
las  gotas de la lluvia,
que por fortuna es ligera,
como una mujer
que acaba de hacer el amor.
...
En las entrañas del laberinto
hallarás esta ciudad
y en el centro de la plaza dorada
encontrarás mi palacio:
un espejo roído por la imagen
de amantes que frente a él gastaron
su juventud y su pasión,
y una llave de hierro
para la única puerta
por donde solo ingresará
el amor que jamás mentirá.
....
Miraba sus infinitos ojos luminosos
en los que se deshacía el sol del atardecer
cuando luchaba por atravesar sus laberintos
de ramas y corazones verdes.
Me embelesaba asumir este encuentro
todos los días desde el balcón:
cada vez escuchaba menos sonidos cotidianos,
ni la llave goteando en la vieja cocina,
ni los carruajes que el progreso hace más rápidos
y más ruidosos como si huyeran del mismo diablo -,
ni las bandadas de cuervos que encontraban
en su corpulento follaje un generoso hotel :
nada me sacaba de este hechizo, o casi nada,
a veces, una lágrima de un transeúnte
lograba romper el diálogo con la eternidad.
Otras veces un relámpago
llegaba a desordenar el equilibrio
que el cosmos había impuesto
y como en un obediente regimiento
las hojas comenzaban a caer una atrás de otra,
tímidamente al comienzo, luego, en oleadas.
Seguía una larga pausa, recompensada
al final con un olor a savia fresca
y con la historia que la noble criatura
me contaba: aquí está el relato en esta tela.
...
E.D. me envió un boceto con esta nota:
Convierto la cera en bailarina:
mulata altiva que desafiará por siempre
el orgulloso Viejo Mundo.
Pronto me haré viejo,
mi cuerpo se derretirá como cera
que el Creador volverá a amasar
y a la que dará mejor uso.
La imagen de mi bailarina
me sobrevivirá, durará más que el
desprecio con el que hoy reciben mi talento.
...
Paul pintó una mujer mulata tan bella como la flor
del paraíso y un perro rojo como Dios hizo
al mejor amigo del hombre cuando aún estaban
bajo su protección. Hoy lo echó todo a perder
cuando me reveló que "Todo esto no existe"
...
Estas mujeres ya no huelen a girasoles
recién cortados ni los hombres pertenecen
a este mundo: son fantasmas de colores,
una pesadilla que dejo en mis telas para siempre.
...
Una persona que no está triste ni alegre,
y que no tiene prisa apareció hoy
en una de las telas: en una mano empuña
un mazo de espigas y en la otra la hoz.
...
Miro una piedra negra, pequeña, filosa,
que encontré en mi paseo al alba:
se parece a mi alma que espera
liberarse,  transformarse en diamante:
con mi paleta busco desesperado
la salvadora mutación... guardo la esperanza
que tú alcances a llegar, rostro enigmático,
antes que termine el séptimo día
para que me arranques de este estado imperfecto...
temo que no llegarás nunca...
...
Los cuervos abandonan el gran árbol
abaten el color de los trigales,
el cielo se torna azul intenso, como el cobalto puro
de una enorme y pesada puerta de hierro
que no puede abrirse...
_______________________________________

©  Javier Moscarella

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen III - Número 12
Enero-Febrero-Marzo de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://lacasadeasterionB.homestead.com/v3n12ret.html
RETABLO
(Poemas)


JAVIER MOSCARELLA



Retablo es el último poemario de Javier Moscarella,
publicado en Ciénaga (Colombia, 2002),
por el Fondo de Ediciones de la Alcadía
de esta ciudad magdalenense.
En esta edición de  LA CASA DE ASTERIÓN  (No. 12),
publicamos los primeros veinte poemas
de los cuarenta que integran el volumen.



LOS CICLOS QUE  GIRAN EN VASTAS ÓRBITAS
ME HAN TRAÍDO DE NUEVO

WHITMAN



ASTRONOMÍA

A Alicia

De la mano de mi madre recorrí
en la vieja astronomía el universo
completo, su inquietante geometría,
los planos trazados con sabias esferas
y las tenues cortinas de la aurora boreal.
Cuando la luna de medio día del Caribe
se filtraba por las palmas del techo,
del noble libro brotaban los rayos
del sol de media noche de Noruega.
En una febril película cuyo recuerdo
no cesa, aparecieron los antiguos
secretos del calendario azteca,
la oportuna manzana de Newton
y el largo ojo de Galilei.
En la fachada de la iglesia de San Juan
me mostró los arquitectos supremos :
la aurora de la Sierra y el ocaso del Valle de Cienaguas
- en el retablo luchaban el Arcángel y el bajísimo -.
Descubrí los hilos que unen tantas cosas dispares
y las manos que tejen y destejen.



COSMOS

A Doris

La alquimia del fuego y el agua en una rosa roja,
la carne de esa rosa desangrándose en el atardecer,
el Mar de los caribes superior al producto
inalterable de los ríos que fluyen,
el Río de la Magdalena contradiciendo
la sentencia de Heráclito,
las mariposas de abril en la hora arbitraria del amor amor,
el reblandecimiento de los cielos anunciando
el parto de las caimanas en el Valle de Cienaguas,
la tierra tocando la misma canción
en el disco de su órbita,
estos ojos que son de agua y no pueden olvidar el polvo,
el venenoso escorpión arrastrando su pesada constelación,
la mano que suelta los dados que van dando tumbos
en la mesa de los cielos, el as que gana y pierde,
y tus ojos mirando la rosa que renace del agua y del fuego
son el principio y el fin del cosmos que me correspondió vivir.



LA VISITANTE

A Carolina

Al pie del estoico monumento de agua
que erige el cactus a la luna llena
depositan una ofrenda las mujeres
de  los pescadores:  piedra verde
que palpita como los peces recién atrapados.
La Alta Señora de la Levedad
la recoge a la orilla del Mar
y usa las sandalias que le dejó
la niña-eterna-niña que vigila el faro.
Unas manos suaves alisan los mapas celestes
y las oraciones de los pescadores
que se dirigen a alta mar ascienden
por las escaleras de callados temores.
Con la precisión del verdugo el hambre
lanza las redes sobre los confiados habitantes
del Palacio Azul: los ojos agonizantes
suplican un rayo de luz a la dadora de vida.
La Visitante devuelve al Mar la ofrenda
y la vida renace, agradece a la niña su generosidad
y hace esta pausa en mis sueños.



EL ANUNCIO

A Giannina

El dragón azul abre sus alas
en la noche y una luna muere y otra nace.
El dragón rojo lanza sus llamas
al amanecer y un sol muere
y otro nace. Los dos dragones
se encuentran en una hora
que no es el ocaso ni el alba:
la multicolor madeja rueda por los cielos:
saltan frenéticas llamas,
abrasadores ojos hieren el mar
en un lugar llamado Caribe,
sacan al volcán lenguas de fuego,
abren en canal la carne del sol,
reducen al polvo los huesos de las lunas.
El dragón rojo y el dragón azul se confunden
en un solo haz de luz, como tus ojos
cuando me miran con rabia y con amor.
En los cielos y en los corazones
los dragones algo muy remoto nos anuncian.



A MI ESTRELLA

A Daniel M.

Desde mi barca escruto a la estrella
en la cerrada noche.
Guardo la esperanza que en un tiempo
donde ya no importen los calendarios,
tú y tu descendencia la reconozcan
en el variable cielo y la sigan interrogando
con ojos menos ignorantes,
sin tribulaciones del corazón,
y que algún día reciban la respuesta
que me está negada.


EL AGUADOR

A Javier Antonio M.

El mar sopesa la luna,
aguadeluna, algademetal,
equilibra en un hilo al sol,
tintadecalamar, caballodecristal.
Alquimia de la noche y el día
en cada porción de mar
que recoges en el cuenco
de tus manos pintor
de luces en nuestra sombra.



LAS SÍLABAS ORIGINALES

En el cotidiano ejercicio del tiempo
resumo la historia sin saberlo.
Hoy me propuse caminar con más atención
en medio de las obras trascendentales del Creador:
saboreo un mango del antiguo árbol  que inspiraba
el más puro amor a Siddartha,
muerdo la semilla de la mostaza
sin temer su aroma premonitoria,
ahuyento los caimanes que acechan mi barca
con la misma oración que repetimos
desde hace diez mil años,
me recorren todos los ríos
al bañarme en la alberca,
tus ojos, amor, me recuerdan la esfinge
cuyo enigma nunca desciframos.
Aprendo las sílabas originales
que son la historia del Universo
y de cada uno de nosotros.



LA SOCIEDAD

Dios creó los árboles
y el hombre los balcones
para contemplarlos,
Dios creó los pájaros
y el hombre los instrumentos
para imitarlos,
Dios creó el amor
y el hombre la poesía
para perpetuarlo,
Dios creó el mar,
el hombre los barcos,
Dios creó el cielo,
el hombre los aeroplanos,
Dios creó el fuego,
el hombre los metales,
Dios creó al hombre,
y el hombre las oraciones
para seguir creando a Dios
y perpetuar esta provechosa
sociedad.



LA ARTISTA

La artista toca una antigua
melodía sálmica y la casa
se inunda de esencias moradas
que rompen los siete sellos del alma,
desatan el canto de los pájaros,
mecen con suavidad las campanillas
del Tíbet. Del cielo caen las gotas
de un rocío más dulce que el amor
y despiertan una oración olvidada
en el altar por el Maestro.
La artista acaricia las cuerdas
de la estancia, resucita los recuerdos
de los que habitamos
a la orilla del crepúsculo,
regresa  las pequeñas cosas
a fundirse con el Universo
de donde surgieron.
La vida  toca la partitura
que somos tu,  yo, esta casa,
un horizonte y un sol
sin océano en el medio.

EL JARDÍN

Aún sigue entreabierta la puerta
del jardín donde descubrí el mundo
en los ojos de Susana, la diminuta aya.
Los laberintos del agua en el estanque
revelaban las inscripciones del rayo en el cielo .
En mi sangre aún circulan los globos de azúcar
en los que flotaban los mangos.
Con las astromelias aprendí la alegría de vivir
y en el aroma del jazmín percibí un misterio
que no se por qué me sigue inquietando.
A través de una rendija en el muro de la memoria
escapa el jardín, mariposa vegetal, temblorosa,
y fluye la risa de Susana, suave cascada
del almendro que habita mis noches,
esa otra mitad de mi vida que no aprendí a vivirla.
Hoy, después de muchos inviernos y veranos
aún percibo la determinación de su voz para alejarme del aljibe
- agua viva que atraía la muerte -
y del mastín ángeldemonio : dos peligros
que me acechan en cada camino que transito.
¿Cuántas veces he regresado a ese jardín
para seguir descubriendo mi mundo?
Hay puertas que no conviene sellarlas.


XAVIER DE MONTEPIN

A Daniel C.

La fragancia de las bananeras aún circula
en la derruida casa de campo. Se percibe
un eco de dos niños que juegan con los caballeros
de tus cortes. No temen las espadas ni los frascos
de polvos letales : saben que tus designios aseguran
un camino difícil y un desenlace honroso.
El aire detenido recuerda el lejano sudor frío
que le propiciaba a los niños las intrigas palaciegas
y los secretos siempre violados.
El tenue sonido de un beso prohibido,
la amistad cocida al fuego blanco,
la mazmorra habitada por antiguos dolores,
la música de un baile donde todos se espían
y la frágil savia de las genealogías fluían
de tus historias : yo era uno de los dos niños
que las representaba; el otro, mi amigo, ha muerto.
Hoy resucita en este poema que no es más
que una extensión de tus encantamientos.



EL BAÚL

No podía sacudir de mi cabeza el ruido del mar
Walcott


Cuando mi madre y yo huimos de la guerra
fratricida en un baúl de cedro y hierro forjado
guardó las pertenencias que conformaban
nuestro universo : una botella de María Farina
con agua del mar Caribe -agua que se agitaba
cuando ella la acercaba a su corazón-,
una corona de trinitarias blancas y rojas,
una enorme caracola rosada para escuchar
los sonidos primigenios -a veces yo creía
escuchar al sinsonte que el abuelo italiano
le había enseñado a cantar Santa Lucía-,
y un viejo libro con la historia de nuestros
pueblos de piedra y sal.
He perdido el baúl y sus tesoros
en una batalla de amor.
Ahora, en una nueva guerra civil
sólo puedo dejarle a mis hijos este poema :
una botella arrojada al mar
del tiempo por venir, que quizás
nunca encuentren, y que si encuentran,
quizás también la pierdan.



El SAPO

A Julio B.

En tus ojos de niño de orfelinato
adivino al príncipe de un reino
azotado por el malvado.
Admiro tu determinación para seguir
saltando con tu pesado cuerpo
en la mitad de la noche buscando
el liberador instante
donde se alinearán a tu favor
los astros : en la aurora brotará
una rosa roja y definitiva sólo para ti.


TODAS LAS COSAS CANTAN EN MÍ

El hombre es una nube de la que el sueño es viento
CERNUDA

Todas las cosas cantan en mí:
las antiguas voces de las sirenas,
- algunas sólo me amaron,
otras me devoraron el cuerpo y el alma -,
el aroma del jazmín estremece lugares profundos
que no puedo precisar y en el que aparecen barcos
que naufragaron o estaciones con trenes
que se quedaron allí dormidos eternamente;
la luz del solsticio de verano
me alegra la piel, ese umbral de mi ser,
y prende una música en mis huesos
que me viene de antiguos pastores del Valle de Padula,
de negros bailadores de Reggae
y de los labios sublimes de Tito
cantando como un profeta:
en la vida hay amores que nunca
pueden olvidarse;
todas las cosas cantan en mí,
a veces, sin que yo lo sepa,
surgen fluidas voces de los pliegues
de mi carne haciendo coro con las brisas
que desatan una cascada  con el roble amarillo
y con las lucías y su canto ronco
rezo-de-fraile. Voces que encuentran respuesta
en algún bosque brumoso, en un parque
de luces y rosas o en una ventana que mira el mar,
ese lugar oculto de mi geografía
que aún no termino de explorar;
una furtiva lágrima
canta una voz que sólo puede salir del paraíso
y no puedo dejar de llorar por todos los amores
que han sido tristes en mi vida o en las de los demás
- qué importa el amor individual si al final todos
bebemos de una fuente única donde muchos rostros
se miran sólo para compartir en sus efímeras vidas
una imagen de ese inagotable surtidor -;
otra voz salta incontenible con la danza de Alexis Zorba
y de mis deseos salen amorosas lanzas disparadas
por arcos firmes que no me propongo detener,
como me enseñara mi Angel mayor que tanto hizo
para que yo  aprendiera a vivir la vida de una forma distinta
a la de los libros, y entonces, por breves instantes
mi cuerpo se rodea de acariciantes manos
diferentes a las de las sirenas;
la concha arcaica que cuelga de mi cuello
canta en silencio su viaje estelar, y revela
el secreto mejor guardado: la edad del mar;
todo canta a mi alrededor y dentro de mí:
tu voz, que parece un hálito que acabara
de crear el mundo cuando dices flor,
es como si la flor apareciera por primera
vez ante mis ojos y mis pies atraviesan
las tibias moléculas de la tierra,
tocan las brasas de su vientre de donde sale
la fuerza de tu voz y mantiene en vilo la flor;
una sola nota te basta para derribar los muros
del conocimiento, las normas inspiradas en el egoísmo,
las repúblicas construidas con las piedras de la ambición,
recuerda que con unas trompetas fue suficiente para derribar
los muros de Jericó y que podemos advertir el paraíso
al alba con las campanas de una iglesia ;
el sol se levanta y con su música acompaña tus palabras
que me sumergen en el secreto del universo:
ahora yo canto para ti, para todas las cosas.


ERROR DE CÁLCULO

A Doris

Gracias al error
de un genovés
en la lectura del sextante
y a las imprecisiones de las tablas
estelares de un árabe,
tú tienes esa sonrisa
de negra y me miras
con ojitos de india
y usas esas hermosas
palabras que una vez
usó don Quijote
y que yo uso ahora
para cantarte.



LA MAGA DE LOS SABORES

A Carmen Julia

Dios hizo su enorme mundo de especias
y a unas pocas mujeres entregó sus secretos,
entre ellas, tú, maga, que en tu fábrica
transformas fluidos, colores, vegetales,
estaciones, rocíos, flores, corazones,
en nuevos aromas en los que yo me asomo
con gratitud y respeto buscando alivio
para mis fatigas del cuerpo y el alma.


EL ARQUERO

Soy el mejor de los arqueros
que aspiran disparar
el arco del ausente
para quedarse con tu amor.
Mi corazón no titubeó
ante la puerta del enemigo sitiado
y ahora tampoco duda en asaltar
tu fortaleza: la luna llena
guía mis pasos.
No me pidas que haga la prueba
del arco como todos los demás
quiero que tengas la certeza
que el verdadero, el único,
dueño del arco soy yo.



EL AMADOR

Pienso, creo,
respiro, transpiro,
inspiro, canto, pinto, recito,
juego, gozo, busco, pierdo,
alcanzo, dejo, paso,
como, bebo, sueño, duermo,
despierto, vigilo, imagino,
medito, y sobre todo,
amo, soy el amador,
luego existo.



LAS SIEMPREVIVAS

A Hugo Q.

Un día decidí enterrar
mis recuerdos tristes
en el jardín. Con amorosas manos
los ungí de aceites del Mediterráneo,
de barro fresco del Córdoba,
de aromas de naranjos en flor.
Con antiguas oraciones
los pasé de mi alma
al alma del mundo.
En el lugar han brotado
siemprevivas.



EN LA HABITACIÓN ABANDONADA
DEL ARTISTA

Hubiera preferido expresar un reposo absoluto
Vincent

La habitación está vacía. Una rama desnuda
golpea el cristal empolvado de la ventana.
En las paredes hay chorros multicolores
suspendidos y en el suelo, pedazos de papel
garabateados. ..Jirones de un alma rota.
...
La luz se convierte en campos de trigo
y en cada espiga adivino
las vidas de los seres que amo:
a ti, hermano del alma,
al mendigo, al médico abnegado,
a las damas de la noche,
a los locos del asilo.
Luz hecha trigo de la que yo,
humilde gorrión,
sólo  tomo unos pocos granos.
...
Ya se está terminando el día
siete que nos dejó el Señor
para terminar su obra
y son pocos los elegidos para hacerlo,
entre ellos, nosotros los artistas
...
Vacío el cajón de sastre
donde guardaba mis miedos
y lo lleno con colores de mi infancia:
¿soy uno de los elegidos?
...
El más grande atributo:
el sueño. La mayor desgracia:
la tela en blanco. En la mente
en blanco sólo cabe la viuda
con su traje negro
...
En el sueño me visitó
el pájaro del alba:
traía una llave en el pico
- sólo hasta hoy encontré
la cerradura
...
Los pájaros con el canto
tejen en el aire un camino
que recorremos sin resistirnos.
Hoy escuché un pequeño poema
de ese gorrión con las ilusiones rotas
que es el poeta
y me quedó claro el final de ese camino
...
Las hormigas salen una a una
lentas a devorar el azúcar
que trae la noche:
sin advertirlo
la luna se ve rodeada
por las hambrientas
estrellas.

(Para Jorge y Patricia)

....

Qué atroz fue tu sufrimiento Divino
Maestro! Para ti elevo esta plegaria:
Padre déjame descender un segundo
de la Cruz, ver por última vez
el bosque de cedros del Monte Ebrón,
sentir el corazón vivo de la noble
madera y perdonar este sufrimiento
tan horrendo de la crucifixión
...
¿Es también para mí esta plegaria
ahora que me siento crucificado
en el lienzo?
...
Con amargura, a los emperadores,
al final de sus días les es revelado
que por más esplendor alcanzado
en la conquista de territorios
no habrá poder humano, ni argucia divina,
para sostener el imperio.
Los amantes saben también esto
desde el comienzo y por eso apuran
a grandes sorbos el disfrute
de las sensaciones conquistadas
...
La lluvia con sus largas piernas
intenta subirse al árbol
y con innumerables pies
escala al mismo tiempo las hojas
que, rendidas de amor, ceden,
yo debo llevar en mis hombros
las  gotas de la lluvia,
que por fortuna es ligera,
como una mujer
que acaba de hacer el amor.
...
En las entrañas del laberinto
hallarás esta ciudad
y en el centro de la plaza dorada
encontrarás mi palacio:
un espejo roído por la imagen
de amantes que frente a él gastaron
su juventud y su pasión,
y una llave de hierro
para la única puerta
por donde solo ingresará
el amor que jamás mentirá.
....
Miraba sus infinitos ojos luminosos
en los que se deshacía el sol del atardecer
cuando luchaba por atravesar sus laberintos
de ramas y corazones verdes.
Me embelesaba asumir este encuentro
todos los días desde el balcón:
cada vez escuchaba menos sonidos cotidianos,
ni la llave goteando en la vieja cocina,
ni los carruajes que el progreso hace más rápidos
y más ruidosos como si huyeran del mismo diablo -,
ni las bandadas de cuervos que encontraban
en su corpulento follaje un generoso hotel :
nada me sacaba de este hechizo, o casi nada,
a veces, una lágrima de un transeúnte
lograba romper el diálogo con la eternidad.
Otras veces un relámpago
llegaba a desordenar el equilibrio
que el cosmos había impuesto
y como en un obediente regimiento
las hojas comenzaban a caer una atrás de otra,
tímidamente al comienzo, luego, en oleadas.
Seguía una larga pausa, recompensada
al final con un olor a savia fresca
y con la historia que la noble criatura
me contaba: aquí está el relato en esta tela.
...
E.D. me envió un boceto con esta nota:
Convierto la cera en bailarina:
mulata altiva que desafiará por siempre
el orgulloso Viejo Mundo.
Pronto me haré viejo,
mi cuerpo se derretirá como cera
que el Creador volverá a amasar
y a la que dará mejor uso.
La imagen de mi bailarina
me sobrevivirá, durará más que el
desprecio con el que hoy reciben mi talento.
...
Paul pintó una mujer mulata tan bella como la flor
del paraíso y un perro rojo como Dios hizo
al mejor amigo del hombre cuando aún estaban
bajo su protección. Hoy lo echó todo a perder
cuando me reveló que "Todo esto no existe"
...
Estas mujeres ya no huelen a girasoles
recién cortados ni los hombres pertenecen
a este mundo: son fantasmas de colores,
una pesadilla que dejo en mis telas para siempre.
...
Una persona que no está triste ni alegre,
y que no tiene prisa apareció hoy
en una de las telas: en una mano empuña
un mazo de espigas y en la otra la hoz.
...
Miro una piedra negra, pequeña, filosa,
que encontré en mi paseo al alba:
se parece a mi alma que espera
liberarse,  transformarse en diamante:
con mi paleta busco desesperado
la salvadora mutación... guardo la esperanza
que tú alcances a llegar, rostro enigmático,
antes que termine el séptimo día
para que me arranques de este estado imperfecto...
temo que no llegarás nunca...
...
Los cuervos abandonan el gran árbol
abaten el color de los trigales,
el cielo se torna azul intenso, como el cobalto puro
de una enorme y pesada puerta de hierro
que no puede abrirse...
_______________________________________

©  Javier Moscarella

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen III - Número 12
Enero-Febrero-Marzo de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://lacasadeasterionB.homestead.com/v3n12ret.html