Poesía caribeña colombiana escrita por mujeres

Eva Durán
(Selección, Parte I)
evadelpilarduran@yahoo.com

Ver la Parte II haciendo clic aquí.

Se han incluido 40 nombres en esta muestra de poesía escrita por mujeres del Caribe colombiano: Margarita Vélez, Lauren Mendinueta, Melina Pezzotti, Mónica Gontovnik, Nora Puccini de Rosado, Pabla María Bandera, Lya Sierra, Eva Durán, Tallulah Fores, Fadir Delgado, Janeth Núñez, Nora Carbonel, Monique Facuseh, Patricia Iriarte, Margarita Galindo, Tania Maza, Catalina Ruiz, Luz María Cabrales, Marjorie Eljach, Leda Beatriz Mendoza, Clemencia Tariffa, Myriam Reina, Lidia Salas, Ladys Posso, Alba Rosa Ramírez, Alicia Martínez, Claudia Silgado, Ivonne Durán, Leila Vega, Mayra Mendoza, Giobana Buenahora, Yina Pérez, Marta Sierra, Carolina Duncan, Hna. Josefina Zúñiga, Verenice Pimienta, Meira Delmar, María Teresa Escobar, Nazly Mulford y Hortensia Naizara.


1. MARGARITA VÉLEZ
(Corozal, 1968)

El golpe fuerte

Me recuerdas a los que dicen amar
Es tan difícil apartarse de los lazos que tienden
Aprietan tan fuerte
Asfixian tan rápido
que te convierten en un pájaro guardado en una jaula
Prefiero los ojos llenos de ira
el golpe fuerte.


Plegaria

Hay gente "oh Dios"
que parecen haber venido a pagar pretéritas culpas
Como diligentes hormigas llevan siempre pesadas cargas
y sus rostros son siempre tristes
y sus labios llevan una cruel mueca
y sus ojos se apagan de cansancio
Viven dotados de una extraña paciencia y humildad
Sobre los tizones apagados de sus fogones
nacen y se entrelazan sus esperanzas
y sobre sus platos vacíos oran como único recurso
No sé que te habrán hecho
Sólo sé que cuando los veo
algo dentro de mí llora
y me pregunto si merezco este pan que como
y esta cobija que me cubre
Señor con qué vara nos habrás medido.


2. LAUREN MENDINUETA
laurenmendinueta@hotmail.com
(Fundación, 1976)

Paseo nocturno

La noche
derramándose a mis espaldas.
la ciudad no calla
y aunque el silencio es urgente
todos sus gritos están bien.
Nada importa
la pareja es distancia
duplicada en todo caso.
Fragilidad humana inminente
me niego a apreciar las flores de papel
mientras camino.
El ruido alcanza la desesperación.
No tengo los pies sobre un autobús.
Los olores de otros no me acosan.
El sudor de otros
no me cuenta la historia de hoy.
El autobús no frena
No existe.
Sin embargo
me siento apretujada
entre muchos.


Dolor nocturno

                           En rouvant mes yeux pleins de flamme
                           j´ai vu l´horreur de mon taudis.
                                                            
                           Charles Baudelaire

Hay dolores que no llevan a la tumba.
El reconocimiento de nuestro lugar
en la historia
Y la injusticia que nos corresponde
para completarla.
Las voces de auxilio
que se incrustaron
en nuestras espaldas
y sin saber ignoramos durante años.
La comprensión del tiempo
manifestación imperfecta
de la perfecta relatividad.
Algunos gritos que hieren la memoria
y los llantos continuados desde la infancia.
La muñeca que atravesó el puñal.
El amigo mutilado y feliz.
Los pasos de los miserables
que creyéndose redimidos
inmolaron al cordero.
Y un dolor
Un dolor al cual no podemos
escapar
el más hondo
el más turbio de todos
ese de sabernos


3. MELINA PEZZOTTI
melinapezzotti@latinmail.com
(Medellín, 1975)

Apretar el gatillo
me ofrecería un canto de dagas y espadas
contenidas en la mujer inerte:
renuente a levantarse de la cama.

Renuente a ser regada.
Os-cu-ri-dad: Cotidianidad,
laberinto al que renuncio.

Entrar es creer que existe la salida,
pero las sombras, también ofrecen luz.


Combinaciones de vacío

Un círculo es un imán
que atrapa coincidencias
y casualidades...
la causa es una sombra
que nadie más ve;
necesitaría muchos pedazos
de otras esencias para completar mi alma,
pero seguirían siendo
combinaciones de vacío.



4. MÓNICA GONTOVNIK
monigontovnik@hotmail.com
(Barranquilla, 1953)

Nishmat

Con el gallo
anuncias que vuelves.

Me levantas.

Digo gracias.

Si hubo sueños
lamento las pesadillas
lloro la maldad
saboreo lo amado y
atraso el periódico
de la mañana.

Y digo gracias.

Bendigo ser.
Exprimo la naranja que disfruto
tanto como el sol que colorea las colinas
frente al balcón.

Los pájaros acompañan al gallo.

Las flores saludan a pesar del dolor
a pesar de la alegría
a pesar de que las usamos
para acompañar a nuestros muertos
a pesar de que también cantan en las bodas.

Como la tierra
como las hormigas
como los pies descalzos
como mi alma que saluda su cuerpo renovado

la brisa moja
mis pestañas
y
digo

gracias.


Lejadlik

Espero

prendo
dos velas

una sola luz

luz para mis ojos
luz para la noche

luz para recordar el rito 
que toca todas las otras manos
todas las otras velas
que cantan al unísono

invocando el nombre
la fuerza

reconociendo el horizonte siempre vago
las tierras que nunca nos pertenecen
la oscuridad tranquila
cuando esta luz que repetimos
cada siete días
implora por un mandato

a la consciencia.


5. NORA PUCCINI DE ROSADO
(Barranquilla)

Amo todas tus cosas
la tímida curva
de la luz de la tarde,
las lentas redondeces
de las nubes,
y el sonido esencial
de las vocales.
Amo tus agapantos
casi alados,
el río crepuscular
de los silencios,
las penumbras cantoras
y las altas palabras
florecidas.
Vine a cantarte
Señor de los prodigios,
toma mi voz
enamorada y lírica.


A un gladiador muerto en Tarragona

Eres un recuerdo sin rostro,
sin figura, sin ojos.
Pero tu miedo ha transitado
al largo recorrido de los siglos
y aún lo siento,
volando en círculos
sobre la tierra
que se bebió tu sangre,
los sueños que tenías
y algún amor profundo
que estremecía tu cuerpo.
La arena consumía
entonces como ahora,
el pánico y la angustia,
la vida que tropieza.
Hoy nosotros inquietos,
medrosos y cobardes
esquivamos recelos,
mientras la tierra ignora
el terror que se bebe.


6. PABLA MARÍA BANDERA MENDOZA
(Atlántico)

Campo de verano

Dos o tres gallinazos
En ceremonioso círculo
Vuelan sobre la carroña de la vaca
Que con sus descarnadas cuencas
Mira el horizonte

**

Si su suegra padece de una terrible enfermedad,
Usted, querido yerno, puede curarla:
Vaya a la isla de la ballena azul
Y bajo la luz del mediodía
Recoja de sus playas una caracola vacía.
Deposite en ella arena, piedrecillas,
Un poco de agua de mar y hierbas nativas.
Arrodíllese y meneando la caracola
A la altura de su frente
Rece un padre nuestro y tres Avemarías,
Pida por la recuperación de la enferma
Y persígnese. Luego lleve al oído la caracola
Y si en ésta no escucha el rumor del mar
Es porque el corazón de su suegra
Dejó de funcionar y en casa lo esperan
Para que cargue con los gastos mortuorios.
¡Llévese unas rosas, muchacho,
en la isla las hay de todos los colores!


7. LÍA SIERRA
(Barranquilla, 1960)

Cornelia

Cornelia tendida en la tarde
ofrece aceitunas a Glauco el impúber,
su esclavo de doce veranos
que Claudio, señor de Cornelia
compró a los mercaderes de Tiro
el día en que volvió triunfante
después de vencer a los enemigos
que amenazan la paz del imperio
por el inestable oriente.

Cornelia siente en su piel
la dulce torpeza de la boca de Glauco
que ha estrenado ansias y besos
y ha dejado su primera inocencia
en la desnudez de esta mujer de Pompeya,
que no sabe, no puede saber
que este día del año 63
ella, su esclavo de doce veranos
y esta ciudad de infinitas delicias
serán esculpidos por la voraz ceniza del
                tutelar Vesubio.
 

Del tierno aroma
de un ombligo y otros casos

Rueda el tiempo por los posibles piojos
         de un mendigo
escala huellas sin rosa de los vientos
señora que contagia su obsesión
          por otros rumbos

lucimos corazones de artificio
son balanzas, registran el peso y el ancho
          del bolsillo

la lluvia nos trae amigos
sólo duran hasta el cruce de la acera
o hasta el gesto de anotar un nombre

la prisa no tolera amigos instantáneos

el perfil de otro homosapiens nos empuja
a la ambigua envoltura de la suerte
en el atajo de la risa fácil
una adolescente intercambia el tierno aroma
                 de su ombligo
por puñados de suspiros y de besos
y un hombre respetable de la edad tercera
reestrena goces olvidados.


8. EVA DURÁN
evadelpilarduran@yahoo.com
(Cartagena, 1976)

Dos habitaciones de la casa

1.

Mamá siempre sabe qué hacer
y cuando no lo sabe, improvisa
ha perdido todas las batallas ¡Todas!
una tras otra
pero eso la tiene sin cuidado
al final, siempre lo intenta de nuevo

Ella sabe que escucho sus pasos deambular
de un extremo a otro de la habitación
que escucho su llanto de niña en la madrugada.
Sabe que escribo
que estoy tan sola como ella
y sé, que eso le duele

Ambas, compartimos un abismo
que no es posible llenar con perfumes
postales, ni anuncios de korn flakes
extraviadas en esta casa
de lenguas afiladas y paredes feroces
en la que todo, incluso la ternura
se nos ofrece a puñetazos

5.

Mi abuelo amaba decir malas palabras
y atender gentilmente
la manada interminable
y siempre renovada de evangélicos
con postres y delicias
adobadas con purgante

Leía el periódico
solo para comprobar que tenía razón
que estaba en lo cierto, que sabía

—Dios no existe —decía en el desayuno.
—Ni él ni la puta madre que lo parió.

en el helado hospital
de angustiados espectros
y moscas atrapadas
médicos sin ojos lo aserraron
como un árbol, cobrando por pedazos
una extraña deuda sin fiadores.
Él pagó puntual y apretando los dientes
hizo esperar largamente a los demonios.

Mientras tanto, yo lo ataba a la tarde con mi voz
contando una y otra vez la misma historia.
Por su parte, él me hablo de la ciudad del contrabando
de las marimondas y de una hermosa mujer
que en 1942 montó a caballo para él
con los cabellos sueltos y largos como un sueño
sosteniendo el universo entre sus ancas.

Se durmió cuando quiso, con una sonrisa
como un pájaro que esconde la cabeza entre las alas
solo para comprobar que tenía razón,
que estaba en lo cierto, que sabía


9. TALLULAH FLORES
tallulah@metrotel.net.co
(Barranquilla, 1957)

Walt Whitman

Porque en algún momento mencionó las fronteras
sabiendo que no existían fronteras
y que nada era seguro, ni las cosas sencillas que no existen,
celebro a Whitman y en su voz me pierdo
porque conviene más saberlo cerca para poder abandonarlo
inventando otro diálogo de dejaciones que avancen,
o proximidades más propias para celebrar el tiempo.

Canto de sí mismo, yo me canto
y me apropio de mí, de los que vienen
porque así lo pediste y yo me creo
y creo en mi época de tristezas vanas y de muerte,
y en el futuro tan vano de tanta vida que no tendré.

No soy original, tú lo dijiste, y no he de serlo porque no significa nada.
Porque hablamos del mar, y tocamos el mar, y viajamos el mar,
porque todo es sequedad
y vemos lo que podemos ver del pasado y del presente.

Porque no conocimos el verdadero río ni al verdadero hombre,
y saltamos sobre el estiércol y construimos sobre él.
Porque arrojamos discursos sobre la tierra mojada y sobre la tierra seca,
y nos hacemos preguntas para pensar el tiempo, porque incomoda el tiempo.
Entonces, yo lo digo para que tú lo celebres.

¡Incorregible melodía! 
Tocas mi oído aunque no te pedí.
La sé desde siempre y no me hace feliz.
Tú te hiciste feliz invitando a tu alma a observar un tallo de hierba del verano.
Nosotros observamos los tallos de la única estación
y somos con el misterio débiles.
No tenemos tu aplomo, Walt Whitman.
Te hemos ganado en muerte.


Federico García Lorca

Aquellos pensamientos míos
se parecen a tus ojos de mil novecientos diez
sin el sitio preciso para ver a los muertos,
sin la blanca pared y el hocico del toro.

Aquellos pensamientos míos
en los Montes de María que nunca mencioné,
en las llanuras rojas y en los caminos polvorientos,
en mi habitación sin musgo y con cangrejos devorados
se parecen a los tuyos sin las brisas de invierno.

Yo tampoco deseo que me pregunten nada.

Si este río cada vez más inútil en las terrazas secas
es memoria de España tus dibujos de aljibes
                 y esa grande cisterna.

Si en las ventanas solas imaginando otra época
por los bosques del Norte está la muerte
en las cosas que el poeta se cuenta.

Si aquí estaba la vida
donde están los andrajos y estos niños ya muertos.

Donde están las mujeres
                 —otra historia prestada-
mientras ellas regaban la tierra
los soldados de espaldas
entre risas bailaban sus cuerpos en la grama mojada
más acá de tus luces la ciudad capturada
Time Square, Time Square
donde estaba el letrero
que leíste dos veces.

Ciudad americana.
Americana ciudad.
Pueblo Ciudad del Sur que tus ojos no vieron.


10. FADIR DELGADO
fadirosa@hotmail.com
(Barranquilla, 1982)

El maúllo de los gatos

Altas puertas.
Hoy nada conduce a la luna
El cielo cerrado
Caracoles en las calles.
Mares derramados como sudor.

No hay diferencia entre la ciudad y lo humano
No se sabe quién anda sobre quién.

El maúllo de los gatos
El grito de la gente. Todos piden lo mismo.

Hay fiesta de vinos
Las moscas son las invitadas y al otro lado la voz es un hueco de auxilio.

No existe día mordible
Ni guerras que  no conozca el cuerpo.

No hay nada que salvar
Por eso tantos héroes durmiendo entre las risas ajenas de los  parques.

El infierno es ser tan extraño de nosotros.
Hoy somos infierno
El cielo no es más que el miedo feliz de perdernos.
.
Morir  estando muertos.


Cenicero

Aquí los árboles no entienden el silencio.

Abundan voces de colores y una palabra verde.

Hacen falta los escalofríos del abrazo
Hace  falta el miedo y la cicatriz de un grito.

Tantas veces hemos humillado a la luna
No es caer
Es casi igual que un juramento a espaldas,
es como mirarnos en el abrigo del ojo
y hacer inevitable la ventana gris de los espejos o la distancia de estar juntos.

Hay cosas tan inexplicables como un milagro trágico.
Cosas tan simples como el pánico en la cabellera de la boca.

Espantarnos de  asombro
No se puede negar que los fantasmas tienen sombra.
Deshabitarnos los labios y la luna se accidenta entre calles de sol.

Podemos ser ceniceros y repartir el miedo hasta las rodillas.

Alguien duele como el final de un buen libro.
Y los ojos tampoco entienden el silencio.
PORTADA
VOLUMENIII - NÚMERO 12
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©  Eva Durán (Selección)
© Margarita Vélez - Lauren Mendinueta - Melina Pezzotti
© Mónica Gontovnik - Nora Puccini de Rosado - Pabla María Bandera Mendoza
© Lya Sierra - Eva Durán - Tallulah Fores - Fadir Delgado

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen III - Número 12
Enero-Febrero-Marzo de 2003

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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