MARRANADAS, DE MARIE DARRIEUSSECQ,
O LA FABULA HUMANA

Mar Estela Ortega
marortegagr@hotmail.com
Profesora de la Universidad Padagógica Nacional
Bogotá - Colombia


Esta primera novela de Marie Darrieussecq, escritora francesa, licenciada en Letras de tan solo 29 años, nos sorprende con la descripción de una joven mujer, quien durante una prolongada y dolorosa metamorfosis, se convierte en un cerdo, perdiendo, salvo algunos momentos de lucidez, su memoria y su capacidad afectiva, las cuales recupera al final cuando el ciclo ha finalizado. Marranadas  (Barcelona, 1997, 146 pp.), desafortunada traducción al español de su título original Truismes, es una fábula que explora el mundo interior femenino, sus terrores, sus ascos, su sentido carnal más profundo. Es una novela narrada por la misma protagonista, quien personifica al animal que se revuelca en el fango, debajo de una banca de parque; que se come las raíces de los arboles, las papas crudas y las flores, y se soba contra el césped húmedo, con plena conciencia humana. La transformación empieza siendo mental pero se torna física, toda esta metamofosis  en medio de una inocencia cínica de ‘buenos valores’.

El complot del libro está repleto de matanzas divertidas, de clientes  depravados, de descripciones sexuales cándidas, pero al mismo tiempo perversas ; contradicciones y antítesis en una expresión narrativa que se debate entre la ignorancia y la brutalidad, y entre reglas absurdas de una sociedad en la que es común tener sexo en un probador de ropa de tienda elegante.

Mientras se va adentrando en la trama, se despierta en la protagonista el alter ego de la mujer post-moderna : la hembra orgullosa de ser carne comestible y apetitosa para el macho. La historia es el resultado del bombardeo de afeites, cremas, maquillajes, máquinas, drogas y aparatos mágicos para ‘ser feliz’. Todo esto da como resultado una mujer tonta, que vive para que la miren los hombres y sueña con un fajo de billetes. Los defectos de la superficialidad quedan hiperbolizados.  La crítica ataca a la sociedad consumista y los medios televisivos que metamorfosean a las personas en seres repugnantes, llenos de ungüentos, y golpea el cuadro patético que formamos los consumidores enclaustrados en un mundo de modelos de fachada. La autora nos habla de una sociedad utilitarista y horripilante que satisface sus necesidades e instintos sexuales públicamente y que depende de drogas farmaceúticas para activarse o para adormilarse. Los estudiantes son aún más viciosos y depravados que los ignorantes, ya que para formar parte de la urbe, hace falta ser  aberrado y culto, y la ‘gente sana’ se conoce en los balnearios públicos. Tambien  hace una fuerte crítica a los hombres que no tienen idea del orgasmo femenino, y que solo piensan en sí mismos, en su propio placer. 

El mundo de Marranadas  es dinero y sexo. Y la protagonista es una prostituta disimulada. Las salidas falsas están representadas por los fetiches de un brujo africano, quien se inventa un credo para controlar al pueblo, y se alía con el político local. La soledad es lo que queda ; entonces todo se resuelve aislándose de la sociedad y comunicándose con la naturaleza, con los animales.

La descripción podría parecer amoral por la naturaleza animal de quien escribe, quien parece no encontrar malicia alguna en los encuentros sexuales ni en las salvajes bacanales, donde se sacrifican vidas por divertir al pueblo. Sin embargo el libro sacude nuestras premisas morales, y nos da pie para mirarnos de la boca hacia adentro, para mirar de qué estamos hechos. La autora nos prepara con anticipación  llenándonos  la cabeza de sucios pensamientos, de depravaciones y vilezas, entonces es fácil imaginarse lo demás.

En algunos párrafos experimenté un estremecimiento corporal y unas ganas de soltar el libro por el ambiente opresivo y viciado, y porque parece que estuviera manchado de sangre, de semen, de sudor, de barro, de piel, de pelos, de sesos, de aborto, de regla. Hay momentos en los que tal vez nos preguntemos  ¿pero qué más le podrá ocurrir, algo aún peor ? Cada vez se siente más repulsión pero la morbosidad te sujeta, e inclusive, sientes lástima de que todo lo que venga sea tan inevitable. La sorpresa se transforma en asco, y este en compasión. El personaje nos lleva al instinto animal de alimentarnos por encima de cualquier pensamiento o sentimiento, retornar a lo primario, apretar con los dientes la naturaleza que nos calma el hambre y la sed, pegarse a la tierra y olfatearla, volverse parte de ella, no pensar, solo ir a revolcarse.

La mente del lector se llena de olores, de sensaciones dulces, pletóricas, de animalidad. A través del relato se percibe el deseo humano de explicar nuestra naturaleza animal, de describir los instintos de la forma más primitiva, la sorpresa ante nuestra propia carne, ante nuestra sangre y nuestra bestialidad, las ganas de cometer actos horribles, de matar y de comer del cuerpo recién muerto, y al mismo tiempo el rechazo de todo esto, el convertirse en un ser  que se debate entre sus impulsos naturales, su hambre y sus tendencias lógicas y afectivas. Al final los instintos deben ser refrenados por causa del amor, que emerge en medio del lodo y la sangre.

El lenguaje desde el prólogo se nos muestra descarnado y violento, con una especie de semi-inconciencia animal. Marie Darrieussecq cuenta sin alterarse, las palabras desarrollan lo justo, aunque hay partes del relato que no son muy elusivas y casi no exigen del lector una participación activa ; sin embargo, nuestra mente perfila los detalles que la autora no te da pero que quedan implícitos en las líneas del libro, estas pistas aparentemente insignificantes tienen un valor definitorio. La narración fluye poco a poco desprevenidamente, sin escándalos, como si se tratara de anotaciones sin importancia. La historia emana de un tono impreciso. La ambigüedad se utiliza como el método de narración que mejor expresa la naturaleza difusa y velada de los cambios que experimenta el personaje en su conciencia y su cuerpo. La autora se calla utilizando la técnica del anagrama para que el hilo de la narración de la protagonista continúe, ella nunca nos revelará literalmente lo que ocurre, sino que nosotros tenemos que recoger los datos que el relato va dejando inadvertidamente y con ellos construir la historia.

A partir de esta novela han surgido opiniones encontradas de diferentes críticos, cuyos puntos de vista difieren sobre todo en cuanto al  lenguaje utilizado por la escritora, diciendo que si hay personas que alaben este tipo de novelas, tal hecho  “comprueba que el acontecimiento del siglo es la desaparición de la poesía”, como asegura Victor López Rache, en una reseña sobre el libro en cuestión en el Magazín Dominical de El Espectador. No podemos dejar pasar inadvertido que la historia es muy interesante, y que como dice el crítico, pierde un poco al final la genialidad que ha desarrollado a lo largo de la trama, pero hay que reconocer la capacidad literaria de la escritora, cuando le da  espacio a un nuevo lenguaje que pretende seguramente chocar con las tradicionales formas de expresión que cansan al lector ; así como el cine influyó a la literatura hace muchos años y lo sigue haciendo, la televisión y su lenguaje “hueco y anti-poético” también puede calar en nuestra sensibilidad demasiado cansada ya del lirismo seudo-intelectual que todavía defienden algunos críticos muy académicos.

Esta nóvel autora nos enseña una parte difícil de la condición humana de la cual siempre huimos, nos trae un personaje bien construido que se burla de sí mismo y se sorprende y emociona por la lástima que inspira en los demás, y nos hace un guiño diciendo que entendamos a esta pobre creatura en su doloroso camino hacia otra especie. Esta rica alegoría animalesca no puede dejar de ser leída ni recomendada para los que todavía creen que en algunas ocasiones el ‘cuerpo manda en la cabeza’, pero sobre todo para aquellos lectores que se quieran encontrar con una literatura tal vez principiante pero fresca, recién cosechada, sin tanta solemnidad, no para aquellos que se ponen saco y corbata cuando escriben e incluso cuando leen.
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©   Mar Estela Ortega González-Rubio

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen III – Número 12
Enero-Febrero-Marzo de 2003

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN III - NÚMERO 12