Amarillo vierte el cielo en los ojos del gato
Marta Fernández
Poeta y narradora nacida en Cienfuegos, Cuba, en 1962.
1.
A solas, las olas... silbando. Saltando serpenteantes. Sorteando sorprendentes saltos salpicados de silencio. Oscuras noches del alma. Obedientes, desobedientemente custodiadas. Oscura la luna enviándome su luz.
Librando a solas este encuentro sin nadie. Sin lugares, sin adverbios, sin adversarios... Y, sin embargo, desplazándome ¿VELOZ? al centro de la Diana. ¡Ya voy; ya voy llegando! A Solas... Y a cada rato doy un salto: me desato.
2.
Amarillo vierte el cielo en los ojos del gato que atento lo observa. Desde mi casa desalojo pensamientos que anteriormente ordené construir. Despacio vuelvo sobre los pasos ya dados, la estrella del norte vigila todos los movimientos, no hay olvido.
Fuegos artificiales incendiando el espacio de los sueños. Cielo líquido desnudando las paredes de mi encierro. Anómala climatología que desentierra el hacha de guerra. Viento mistral que nada deja en su sitio cuando sopla.
Viajando al interior de un agujero negro para tomar el enlace que nos vinculará hacia un desconocido universo, y dejar atrás, aplacadas, las barreras terrestres que frenan la velocidad de las cosas.
Amarillo saturándolo todo antes de la tormenta. Tu sonrisa de Ícaro domiciliándose dentro de mí. Fuego áureo inflamando el temporal todavía improbable como un delicioso demonio de ojos rojos.
3.
¡Mírate, mírame!
Ilustrando al mensajero que incubó el inconsciente en no sé que extraña ecuación. Señales lanzadas con arco y flecha, disparadas a la certeza del momento. Mensajes en una botella, a la deriva de este eléctrico océano hasta llegar a tocar la otra orilla.
Dejándonos llevar... a través de la onda que va y viene para volverse a ir... Agitando este singular cóctel, pócima encantada del color del arco iris. Agitándonos en esta nada inmensa, intensa emoción ...Agitándonos el oleaje eléctrico hasta llevarnos mar adentro. Columpiándonos a través d este cable invisible al k estamos sujetos, dejando que el aire enrarecido de las diferentes atmósferas nos confunda, nos aleje, nos acerque en un vaivén que no cesa. Apostándome enfrente del ordenador preparada para teletransportarme. Abriendo la ventana, dejando a los ojos escapar por ella hacia ese vacío y vuelta otra vez a la pantalla . Esperando la lluvia casi olvidada en este tiempo d estío, esperando encontrarte otra vez el rastro. Buscándote en ese otro recoveco de la existencia. Construyéndonos palabras sobre palabras, movimiento lineal; dejándonos llevar. Entrando en el castillo lleno de torres oscuras y altas, subiendo los quebrados escalones para alcanzar la luz de las más lejanas estrellas. ¡Mírate; mírame! . Tecleando los mensajes que han sido incubados en el subconsciente por no se qué extraña operación. Mensajes lanzados con arco y flecha, disparados con la certeza del momento. Mensajes en una botella, perdidos, a la deriva de este eléctrico océano hasta llegar a tocar la otra orilla. Dejándonos llevar.........como la ola que va y viene y que se vuelve a ir.......... Agitando este singular cóctel, pócima encantada d color arco-iris. Agitándonos en mitad de esta nada inmensa; intensa emoción. Agitándonos. ______________________________________
© Marta Fernández
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios Volumen III - Número 11 Octubre-Noviembre-Diciembre de 2002
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO Barranquilla - Colombia
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