Dos cuentos breves:
Las magias del conejo
Martiniano Acosta Acosta
El conejo había sacado del sombrero a un hombre pequeño, juguetón, incapaz de hacerle mal a nadie. Por lo menos eso fue lo que intuyó el conejo por el rostro alegre con el que el hombre emergió. El conejo estaba feliz por la creación tan maravillosa que había ejecutado.
El hombre colgaba de las orejas, sin maltrato alguno, de tal manera que el conejo lo manipulaba sin violencia, con profunda ternura, casi maternal. Sin embargo, el hombre pugnaba por zafarse y creo que, de pronto, injuriaba al conejo con gritos y palabras obscenas. Eso fue lo que percibió el conejo cuando le vio el desespero en los brazos y pies y un rostro descompuesto por la ira.
Entonces, el hombre forcejeó tanto que logró su anhelada libertad, tal vez llevado por el principio de que un animal le estuviera dominando o dirigiendo su libre albedrío. Por eso, arrebató el sombrero de mago al conejo, hizo algunos movimientos extraños y bruscos no dignos de aquel pequeño hombre- y de allí sacó un rifle.
Un disparo acabó en el acto con el acto de magia
La sombra terca
La sombra se escurría sobre la pared del cuarto: unas veces se adelgazaba; otras, se engordaba o avanzaba en zigzags.
--¿Quién anda por ahí.
--Yo, tu sombra --me respondió con una voz aplastada por la tristeza.
--Sabes, vuelvo a repetirte, no quiero ni a mi propia sombra, ¿no entiendes? Odio las sombras. Uno se cansa hasta de su propia sombra. Muchas razones poderosas me condujeron a tomarla por el cuello, estremecerla lleno de rabia, arrojarla por la ventana a la calle. Cerré brutalmente la ventana y la puerta y taponeé los resquicios con trapos y papel periódico por si acaso intentaba colarse por alguna hendija de la casa. Por último, apagué la luz de todas las habitaciones para confundirla.
Más tranquilo, escuché sus gemidos del otro lado de la calle y sentí levemente pasos desesperados que me recordaban a un gato sobre el tejado oscuro. Con los primeros rayos del sol, me desperté y descubrí que ella había estado llorando, toda la noche, junto a mi cama doble. ________________________________________
© Martiniano Acosta Acosta
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios Volumen III - Número 11 Octubre-Noviembre-Diciembre de 2002
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO Barranquilla - Colombia
El URL de este documento es: http://lacasadeasterionB.homestead.com/v3n11magia.html |