El jardín donde vuelan los mares
Eva Durán
No se dejen engañar los lectores por el título de este poemario, porque aquí, en esta poesía, no encontrarán el mundo almibaradamente falso de la utopías personales. Nada de jardines ni de mares apacibles. Aquí está Eva Durán, tumultuosa, sincera, desgarrada en parte, con un lenguaje de duras imágenes construidas con su propia vida.
en esta ciudad construiré mi casa la vestiré de madera virgen y yerba fresca crecerá al conjuro de la lluvia refugiará proyectos tontos actos criminales sueños primigenios los miedos de mi niña y el espectro de Pilar (mi joven abuela) sonriendo enamorada en la estancia luminosa [28 años de ser pequeña y coqueta, 43 buscando salidas (o entradas) en los corredores de la muerte cayendo cada vez más hacia abajo cada vez más hacia adentro]
la cabeza disecada de un torero exitoso será el orgullo de mi sala de trofeos
en cuanto a ti te coseré el cuerpo a pedazos de musgo de amor y tizón ardiente te llamaré Fernando y serás mi hijo
mi casa tan profunda como los aullidos del holocausto tan pequeña como una caricia sobre la tumba de mamá
mi vida es un espacio compacto entre dos orgasmos el orgasmo es un puente de luz entre dos ciudades de fuego
señor dame tan solo un poco de tu paz solo así podré descender tranquila a los infiernos
deseo ocupar un lugar en el armario donde se ocultan las palabras que nadie se atreve a pronunciar
¿qué perfume ocultará el vaho de animal asustado de la extraña que me observa al otro lado del espejo?
no es cierto la soledad no me desangra no me mastica no me tortura yo soy la soledad hija unigénita del silencio
jamas pertenecí a ninguna parte, siempre fui una cosa extraña a la que todos (sin excepción) se acercaron con curiosidad manosearon y abandonaron luego con desencanto saltando de lugar en lugar vomitando verdades y contando cadáveres ajenos la que fue incapaz de pertenecer al mundo la niña grande que se negó a cumplir 19 la imprudente de rostro dulce y expresión amarga que recorrió inútilmente cuerpos y avenidas buscando miradas amables la ciudadana número 45.752.961 que votó por Samper y no se pierde la novela de las 8 la hija del borracho la que penetró la noche y copuló en moteles baratos esperando un milagro o una taza de café caliente al final de la calle
o amor... ¿por qué no? como quien no quiere la cosa, como se espera la buena suerte un amor chiquito, simple, primitivo que justifique la pesadilla de habitar un mundo criminal el madrugar día a día sin esperanza y el acumular un cumpleaños tras otro como quien acumula periódicos viejos
hasta el momento parece que el amor ha tenido mejores propuestas que atender no tengo suerte y no pasaré a la historia
pero tengo este cuaderno una vagina en buen estado y un par de ojos miopes tengo la taza de café caliente, tengo cigarros sexo ocasional y el apartado aéreo # 316 ¿no les parece fantástico?
pegarle una patada con los pies desnudos a la jeta del poeta a su talento impúdico a su dolor exhibido a su pene autografiado a su inútil afán de abrirse de culo ante el mundo para mostrar su tormento anhelando una gloria inservible
habito un negro laberinto sin extremos aguardando en silencio el zarpazo de los conjurados que los colmillos brillen que las bestias encuentren su presa
a lo lejos hombres aúllan como lobos hambrientos
tengo hambre ¿qué esclavo proveerá la carne para el sacrificio?
aguardo confiada en el filo de mis uñas untada de pez enfrentando con altivez la mirada del minotaruro ________________________________
© Eva Durán
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios Volumen III - Número 10 Julio-Agosto-Septiembre de 2002
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO BARRANQUILLA - COLOMBIA
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