Versos hallados tallados
en cayado prehomérico
camino de Colono
Leo Castillo
Corazón avestruz
Que mi cabeza escondo en un fino grano de sombras
que me quedo a solas lejos y arrobado
ante fantásticas génesis de fuegos fatuos
que me profanan sus miradas rectilíneas
que tiemblo y huyo el rostro
que me escondo entre mis manos
que no revelo la imagen fascinada
que ofrece un poseído por alguna cruel belleza
escondo mi cabeza.
Tarde, verano, tucán, golero
Ataviado con el más profuso colorido de sus galas
- verdadero arcoiris de plumas -
un doméstico tucán en la flexible rama
su pesada torpeza balancea y exhibe en el laurel.
Más al fondo y más arriba en la tarde
de luto estricto su silueta leve revestida
un golero silba al tajo de elevados aires
su susurro desasido en vertiginosa libertad.
La vistosa vanidad su colorido apoya en baja rama
y cada vez más
el pájaro obscuro parece del suelo
retirar su aéreo ser
hasta la cúpula justo del limpio azul
deslizando su gracia y su pena
a través de la vasta nave de la tarde.
Toda su gloria es el vuelo
toda la tarde su capa azul
y las blancas nubes de un suave brillo
una corona en su ceño ciñen.
Y su trono es el viento.
Maneras de la mano
De lo que es capaz mi mano
es ignorante el Dios mismo que vigila mientras duerme
su eterna siesta con un solo ojo.
Hacedora mano que adelanta en el espacio
su ramaje sensitivo que palpa el viento
saluda lo que vuelve y huye.
Mi mano certera al vuelo en definir
la mano que se levanta a alcanzar mi mano :
mano oferente de Oscar Vergara
el que arrojó su cuerpo contra un autobús
mano inquisitiva la de Edwin Rodríguez
sin respuesta entre mi mano
reposada mano la de Joaco Mattos
de Ricardo De Cuba diligente y desenvuelta la mano
la mano de Henry Stein es adusta y taxativa
mano rota la de Raúl Gómez el roto.
Enciclopédica mano
de la tesitura de los hombres saludantes.
Mañosa talla mi mano
la materia dura de los días
mano que moldea el espacio amorfo
hábil mano que vivisecciona el mundo
me trae los seres o guarda la distancia
me preserva y me expresa cabalmente
mano peligrosa
terrible concierto de cinco monjes silenciosos
mano dueña del cosmos
artista mano
sembrada vida en los desiertos del tiempo
emoción que estalla en salva de aplausos
mano que compone muda su plegaria.
Noble mano sin linaje en la noche
fecunda mano original
mano sola.
De una mano voy pendiendo del aire
con esta otra de mí mismo me desprendo.
Al pie de la letra
Yo nací de pie y al primer instante
erecto y descalzo ante la débil mirada
de la madre exhausta giró mi cabezota
parado en el fiel de las agujas meridianas y paralelas
hacia los cuatro puntos cardinales
cruzó la mirada hasta el grado antípoda.
Entonces di ágilmente un, dos, tres mil pasos
equilibrando encima del globo terráqueo
llevé algún número al circo
ya que mis pies habían aferrado al suelo
su fe ciega en la ley de la gravedad
evitando que ellos y yo
nos precipitásemos al horror
del vacío de los cielos.
Mi pie mordió el polvo
lo hirió la filosa roca
se atascó en el lodo del camino
ascendió trabajosamente el declive de la montaña
y se soltó por el mundo con su solo instinto.
Mi pie bocabajo y espartano
callada gana libre en los cimientos
de estos ciento ochentitrés centímetros de vértigo
que el viento arrebata fácilmente del lugar
hacia la remota línea curva
del abismo a sur y norte
al oriente y al ocaso del camino.
Dura ductilidad la de mi pie viril
en vuelo hacia las fugaces aceras de mi vida inmóvil.
Así que moriré con mis pies en alto y sueltos
ramilletes de emancipación que han sido
que pedaleen estrellas y saluden sus recortados dedos
las constelaciones más remotas
que se gasten aromados por el yodo de la brisa del mar :
habrán de sepultarme de cabeza en la playa.
Para la paciencia trajinada y la quijotería andante
de mis pies sin certificaciones honoríficas
por sus perfectos y anónimos servicios
el humilde homenaje de estampar en la memoria
en la playa de soledad de los recuerdos
la huella de una o dos palabras.
Esfinge
Nada extraño mantengo oculto
salvo un hueco
la llaga pública que al sol expuesta
acecinará el fuego que ya está ardiendo.
Yo sólo elaboro pajaritos de papel
que tararean y describen en vuelo
las maldiciones de mi consentimiento
pues maldecir me purifica como una oración
una zarpa dentellada al tobillo
herido en la nada me fermento
y clavo sangrientos insectos decapitados previamente
en el turbio bestiario de mi memoria.
Anoche he muerto como una rata vieja
en el zócalo de los criminales silencios
de rabia babeada
resucito cansado y perdono remotamente
como quien arroja hojas desde una roca saliente de la luna
hacia un rayo ultramarino.
Sordo rugía el arpa del corazón
desde el vértigo de la curvatura
de las horas y sus agujeros infernales
voy mordido de bestia
y su veneno de indiferencia circula pesadamente
en mis venas como una sombra lenta
me revuelco
son ascuas las yemas de mis dedos llamean mis ojos
bebo vidrio molido y cago hielo.
Asomados a mi ojo del culo
no verán lo que no digo
soy una esfinge rellena de vacío
ustedes y la policía por igual están sensiblemente equivocados.
Consideraciones
de un viejo lector de diarios
en torno a un caso de antropofagia
--Resulta estimulante para el mundano turismo
y hasta un reto a nuestras agallas
que en Norteamérica un cocinero cualquiera
haya reducido la población gringa
devorando a más de cuarenta ciudadanos
que se haya burlado cada día de su sigilosa vida
- vivió más de cuarenta y seis electrizantes años -
del aparato policial más sofisticado de la tierra.
Casi una víctima por año vivido
ha cobrado el humilde y apasionado Gerald Stano a sus compatriotas
mereciendo con ello la primera plana
del New York Times
de Le Temps de París
y de El Tiempo de Bogotá
como toda una luminaria del espectáculo
un huracán, o las elecciones para presidente :
lo que se dice una verdadera democracia
correctamente entendida y así mismo aplicada.
Mal podría sin impaciencia sufrir el peso
de las Babel de los tiempos, sus torres arrogantes
si al calor de sus enormes estufas
si entre los vapores del monstruoso banquete de los poderosos
no empollan obscuramente en sus cocinas el imperio
uno de estos sangrientos cocineros
uno de estos brutales genios del desquite - dijo
y pasó a la sección de sociales, felinamente.
Derrotados
Como ante la irrupción enorme
de un ruido inquietante
estos hombres agazapados en la resignación
inclinan gravemente su tristeza arrinconada
a la espera sólo del jaque mate.
Momentos antes, un día, un siglo recordable aún
vibraban la música y las voces
en los cortinajes del alba que traslucían
recortados contra la luna trasnochada
de los ebrios reyes de toda vitalidad.
El ejército de los días
bien pertrechado de pruebas los ha sitiado
y conformado con ellos la escena de tragedia bufa
en que se les impone representar incómodamente
el rol de los perdedores.
Sin título
Mientras el amanecer
trepa el árbol del día toronja
de mi corazón destila
una luz esmeralda
un agua ultramarina
que te extiende un golpe de ola
un aletazo de labios.
Un enemigo natural
Tu zumbona profesión, músico de mi mal
la serenata agria de tu invención perversa
enturbia mi serena amistad con la noche sonora.
Aborrezco la dañina letanía
de tu sanguinario requiebro
partícula de numerosa avidez
diseminada en cada reducto de la porosa tierra
¿a cuántos nobles monarcas
turbaste el merecido sueño
mientras sitiaban la gloria
en la cruda noche ante cristiana?
Tú sorbiste, mosquito bebedor
el vino bermejo bajo el pellejo
de más de doce docenas de Sumos Pontífices
chupaste, ladino impune, a Marilyn Monroe
en el lóbulo imposible de su oreja izquierda
lo mismo pinchaste a Mr. Armstrong
primer picado de mosquito
que ha pisado la luna
y al mismo Quevedo el malgeniado
irritaste la sorna de su terrible lengua.
Enemigo eterno del linaje de los hombres
mosquito que pasas a la historia
recordado con universal ojeriza
zumbido y traidor aguijón
mosquito fiero
para ti este manotazo irritado
por el martirio de tu pequeñez inacabable.
¿Qué brujo hebreo
qué dios adverso con esmerada saña te utiliza
para atormentarme como al egipcio?
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© Leo Castillo
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen II - Número 8
Enero-Febrero-Marzo de 2002
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124-9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
BARRANQUILLA - COLOMBIA
El URL de este documento es:
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