Editorial:

Poesía de ciencia ficción

Guillermo Tedio
mortega@metrotel.net.co
Universidad del Atlántico


      El poemario El fuego de los dioses (Sincelejo, Ediciones CECAR, 2001), de Antonio Mora Vélez, escritor colombiano de ciencia ficción, se presenta como una reescritura de los mitos clásicos, sin importar de donde provengan:  Biblia y tradiciones judeocristianas, mitologías grocolatinas, mitos indígenas americanos. Así que junto a Zeus, Apolo, Ceres, Ganímedes, Neptuno, aparecen Huitzilopochtli y Bachué o el ángel de Isaías y Senaquerib, rey de Asiria. Igualmente, el lector o destinatario asume estos textos poéticos con el gozo del redescubrimiento pues en la medida en que son recontextualizados, sufren  una vuelta de tuerca en sus mensajes.

      Está claro que lo que permite, en este caso, tanto la reescritura del autor  como la resemantización del lector, es el punto de vista científico. Sabemos que existe la inveterada tendencia a separar poesía y ciencia como dos compartimentos aislados del desarrollo cultural humano, sin puertas de comunicación. Como dice Georgina Sabat de Rivers, a propósito de su estudio sobre el poema "Primero Sueño", de Sor Juana Inés de la Cruz: "Se cree que la ciencia y la poesía son dos modos radicalmente opuestos de comprender la realidad. Pero para los antiguos y los humanistas del Renacimiento, Apolo era con razón dios de la poesía y, al mismo tiempo, de la medicina. El arte de cantar los sentimientos era, en el fondo, el mismo arte de curar a los enfermos, artes liberales las dos. La ciencia era filosofía natural, así como la poesía se relacionaba con la filosofía moral" (1).

      Y luego agrega la misma autora: "Desde un punto de vista más moderno, podemos afirmar que el formalismo de las matemáticas no es ajeno al de la música, y que la auténtica comprensión del hombre y de su circunstancia (el mundo social y natural) es lo que se busca tanto en la poesía como las ciencias. El descubrimiento de una verdad lleva siempre consigo una emoción potencialmente poética" (2).

      Algunos autores modernos como Augusto Monterroso han reescrito las fábulas clásicas, ubicando a los famosos animales pensantes de Esopo, Lafontaine, Iriarte y Samaniego en situaciones de la llamada sociedad moderna o postmoderna. Antonio Mora Vélez lo hace con los mitos del repertorio cultural canónico. Ello lo lleva a vincular a Prometeo (ladrón del fuego) con el venenoso resplandor de la planta nuclear. Y dentro de las nuevas teorías sobre flujo y reflujo de los cuerpos celestes, nos dice que no fue el ángel de Isaías el que en la Biblia destruyó los ejércitos de Senaquerib, rey de Asiria, sino una lluvia de aerolitos.

      Como se insinúa en el título del libro, El fuego de los dioses, el fuego es un motivo o tópico que atraviesa todo el poemario en sus distintas manifestaciones míticas y reales de horno, zarza ardiente, estrella flamígera, corazón en llamas, rayo solar, ángeles radiantes, luminaria de Apolo. El fuego es elemento purificador, aún como metáfora del pensamiento lúcido: "la razón cósmica/ que alimenta la reflexión del arte". 

      Mora Vélez prácticamente crea un género o subgénero literario, el de sciense fiction-poetry pues todos sabemos que la ciencia ficción se ha desarrollado sobre el género narrativo, a no ser que se piense en el poema de Sor Juana Inés de la Cruz, "Primero sueño", como un primer contacto entre poesía y ciencia.

      El autor, como lo ha revelado en varias ocasiones, concibe a la ciencia ficción como manifestación válida si expresa un gran humanismo, el de una armonía entre el hombre y el cosmos, relación en la que el ser humano debe cuidarse de jugar con el fuego, de agredir la materia si no quiere perecer.

      Más  que una esperanza, en Mora Vélez hay una especie de pesimismo crítico. Si bien el planeta puede irse al traste por el gesto irresponsable proveniente de "la simple somnolencia/ de un burócrata del odio", le preocupa también el propio hundimiento de la materia en el hueco negro de la muerte, de allí que en sus poemas apocalípticos nos hable de esa posible muerte del cosmos, del fin de las galaxias.

NOTAS:

1. Georgina Sabat de Rivers. "La significación del «Sueño»". En: Lectura crítica de la literatura americana: Inventarios,   invenciones y revisiones. Volumen I. (Saúl Sosnovski: Selección, prólogo y notas). Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1996, p.  606.                    

2. Ibid., p. 606.

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©   Guillermo Tedio
 
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen II - Número 7
Octubre-noviembre-diciembre de 2001


DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
BARRANQUILLA - COLOMBIA

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VOLUMEN II - NÚMERO 7